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domingo, 24 de agosto de 2025

La Historia de la Historieta


La historia de la Historieta es controvertida, dado que existe una fuerte discusión sobre sus inicios, en función de si se usa una definición más o menos restrictiva.


Algunas pinturas murales egipcias como la Tumba de Menna, catalogada como TT69 en la Necrópolis Tebana, (1422-1411 a.C), ciertas pinturas griegas y algunos relieves romanos como la famosa Columna de Trajano -incluso algunas pinturas rupestres o los códices Mayas, podrían ajustarse a la definición de cómic: "dibujos o figuras representando actividades o acciones", algunas de ellas incluso tienen escenas separadas, que siguen una secuencia en el tiempo.


Las primeras historietas impresas 
(Siglo XVI-1845)

La imprenta es el punto de partida de la historia del cómic para especialistas como David Kunzle​ o Pedro Porcel. Ésta se introdujo en Occidente gracias a Gutenberg en 1446, y ya desde el SIGLO XVI, en España, y luego otros países, comienzan a difundirse los pliegos de cordel y las aleluyas. Fuera de ésta, también suelen citarse El Primer Nueva coronica y buen gobierno (hacia 1615) de Felipe Guamán Poma de Ayala​ o las pinturas en serie del inglés William Hogarth (1697–1764), como A Harlot’s Progress (1732), A Rake’s Progress (1735) y Marriage A-la-mode (1745).


Fueron los humoristas gráficos ingleses del XVIII, como Isaac Cruikshank, los que desarrollaron el globo de diálogo en sus caricaturas para satirizar a sus gobernantes, pero probablemente el primer libro de historietas sea “Lenardo und Blandine” (1783) de Joseph Franz von Goez. ​ La reproducción masiva del dibujo tampoco fue posible hasta 1789, año en que se inventó la litografía, ya que esta permite la impresión directa sobre la página sin ningún proceso humano intermedio, gracias a planchas resistentes a múltiples prensados. En 1796, Jean-Charles Pellerin inicia en Francia, concretamente en la región de Épinal, una industria de producción de estampas conocida como imágenes de Épinal.


Entre los pioneros de la primera mitad del SIGLO XIX, suelen citarse a Nordquist, Bilderdijk, Thomas Rowlandson (Dr Syntax), William Chacón y George Cruikshank, aunque el popularizador del cómic moderno es el franco-suizo Rodolphe Töpffer, quien publica en 1833 su Histoire de M. Jabot, a la que seguirían otros seis álbumes. Su Ensayo sobre fisionomía de 1845 es considerado como el primer texto teórico del medio.

 

En la prensa de masas 
(1841-94)

Hay estudios que consideran la historieta como un producto cultural de la modernidad industrial y política occidental que surgió en paralelo a la evolución de la prensa como primer medio de comunicación de masas, y buscan la primera entre las reproducidas en las revistas gráficas.


Así, en noviembre de 1830 la revista Le Caricature inauguraría la tradición contemporánea de la caricatura política lanzando una campaña contra Luis Felipe «El Rey Burgués» por medio de imágenes satíricas de nombres de la talla de Daumier o Gustave Doré. El testigo de Le Caricature sería recogido por Le Charivari que expurgó la crítica política en favor del molde de simple revista de humor.


Inspirada en Le Charivari, la revista británica Punch (1841) fue el motor de la expansión mundial de la historieta al dirigirse a un nuevo sector aupado también por la revolución social e industrial: la infancia. El modelo de Punch fue imitado en todo el mundo, dando lugar en Alemania a Fliegende Blätter (1844) en la que debutaría el excepcional Wilhelm Busch, autor de Max und Moritz (1865); en Japón, a The Japan Punch (1862-87), y, lo que es más importante, en Estados Unidos, a Puck (1877), Judge (1881) y Life (1883), verdaderos campos de prueba en los que comenzaron, entre otros, Richard Felton Outcault y Frederick Burr Opper.


Surgen también series con personajes fijos, como Ally Sloper, creado en 1867 para la revista británica Judy; Famille Fenouillard, creada por Christophe para Le Petit Français illustré en 1889, y Little Bears and Tigers, del estadounidense James Swinnerton en 1892. Al año siguiente, se incorpora el color en el suplemento dominical del New York World de Pulitzer. ​ Otro destacado historietista francés es Caran d'Ache.

La modernidad (1895-1928)

En los albores del SIGLO XX el principal centro de producción e innovación en el campo de la historieta fue EE.UU, ya que los principales editores del país, Hearst y Pulitzer, la usaron para atraer a todo tipo de público, niños y adultos, incluyendo a los inmigrantes que no sabían inglés. ​ Llegaron hasta a luchar en los tribunales por su posesión y los tribunales sentenciaron en 1913 que un autor debía renombrar su serie si se pasaba con ella a otro periódico. W. R. Hearst también impulsó los recopilatorios de tiras y en 1914 fundó el Kings Feature Syndicate, la primera agencia para su distribución.


Las series germinales fueron Hogan's Alley (1895) de Outcault, protagonizada por The Yellow Kid, The Katzenjammer Kids (1897) de Rudolph Dirks, inspirada en Max y Moritz de Busch, y Happy Hooligan (1899) de Frederick Burr Opper, que se sirven progresivamente de los globos de diálogo.


Surgen también series que exploran las posibilidades cromáticas y rítmicas de la página, amén de cierto surrealismo avant la lettre, como Little Nemo in Slumberland (1905) de McCay y Krazy Kat (1911) de Herriman.

No obstante, las tiras más populares oscilan entre el humor físico del slapstick y el tratamiento de los problemas de adaptación a la modernidad de un grupo de personajes. El grupo podía ser una familia o una pareja, siempre polarizada entre un padre y su esposa o hijos o entre dos compañeros de diferente carácter. Los ejemplos más famosos son Mutt and Jeff (1908) de Bud Fisher, Polly and her pals (1912) de Cliff Sterret; Bringing up father (1913) de McManus, Thimble theater (1919) en la que Segar crearía a Popeye, y Gasoline Alley (1919) de Frank King. También surgen "girl strips", como Little Orphan Annie (1924) de Harold Gray.

En el resto del mundo, mientras tanto, siendo de destacar las originales novelas sin palabras de Frans Masereel y el surgimiento de revistas y suplementos infantiles como las británicas Chip y Comic Cuts, ambas de 1890; la brasileña "O Tico-Tico" (1905), la italiana Corriere dei piccoli (1908), la española TBO (1917) y la argentina Billiken (1919). En Japón, tras la labor pionera de Rakuten Kitazawa, triunfan historietas infantiles como Las aventuras de Shochan(1923) de Shousei Oda/Tofujin y Los Tres Mosqueteros con botas en la cabeza (1930) de Taisei Makino/Suimei Imoto. El uso internacional de los globos no se generalizaría hasta la belga Zig et Puce (1925) de Alain Saint-Ogan.

 

La aventura continúa 
(1929-42)

La Gran Depresión de 1929 impulsaría una renovación temática y estilística en la historieta estadounidense, de tal manera que, a pesar de la aparición de notables series de comedia como Li’l Abner (1934) de Al Capp, los siguientes años estarían marcados por las tiras de aventuras, tras el éxito de Buck Rogers (1929) de Dick Calkins, Mickey Mouse (1930) de Floyd Gottfredson o Dick Tracy (1931) de Chester Gould, lo que propició que series anteriores como Wash Tubbs (1924) de Roy Crane, y Tim Tyler's Luck (1928) de Lyman Young, derivaran hacia el nuevo género.

Flash Gordon (1934) de Alex Raymond, Príncipe Valiente de Harold Foster y el Tarzán de Burne Hogarth, ambos de 1937, potenciarían un grafismo realista y elegante, cercano a la ilustración, en detrimento del grafismo caricaturesco habitual hasta entonces, pero, lo que es más importante, sustituyeron definitivamente lo episódico por la continuidad, tornando fundamental el suspense en la última viñeta para fidelizar lectores.

Mientras tanto, Paul Winckler había fundado en 1928 y en París la agencia Opera Mundi para distribuir el cómic norteamericano en toda Europa. Ante revistas como Le Journal de Mickey (1934) sólo pudieron resistir:

     v  Las revistas franco-belgas como Junior o Coeurs Valliant que incluían una historieta de aventuras con un grafismo característico: Tintín, creado en 1929 por Hergé. Pronto se sumará a ellas Le Journal de Spirou, revista nacida en 1938 en Marcinelle (Bélgica), que hoy en día se sigue publicando y en la que habrán de trabajar todos los grandes maestros del cómic franco-belga.

v  La italiana, donde el gobierno prohíbe en 1938 las series de EE. UU. y triunfa en su lugar Dick Fulmine de Vincenzo Baggioli y Carlo Cossio, así como un nuevo formato apaisado, el cuadernillo de aventuras.

v  La revista Beano en Gran Bretaña. En Japón, por su parte, destacan series de aventuras infantiles como Speed Taro (1930-33) de Sako Shishido, Ogon Bat (1930, de Ichiro Suzaki/Takeo Nagamatsu y Las aventuras de Dankichi (1934), de Keizo Shimada, así como la tira Fuku-Chan (1936-), de Ryuichi Yokohama.

También en 1934 se empezaría a distribuir Terry y los piratas de Milton Caniff, quién adoptó el nuevo lenguaje del cine tomando muchos de sus recursos como el plano americano e imitaciones del plano-secuencia, y llevó la lógica de la continuidad al extremo: las tiras diarias se conectaban entre sí y con el dominical pero, además, la serie se podía leer sólo con las páginas dominicales o, también, sólo con las diarias.

El guionista Lee Falk desarrollaría series como The Phantom en 1936 y Mandrake el mago en 1939, pero la historieta en prensa comenzaría pronto a acusar un duro golpe, el de los comic-books con material original, que aunque surgidos en 1929 con "The Funnies", triunfarían gracias al éxito de los superhéroes, el primero de los cuales sería Superman en 1938 y al que siguen otros como Batman en 1939 o el Capitán América y La Mujer Maravilla, ambos en 1941. No muy diferentes de las más recientes tiras de aventuras, pronto se dejarán imbuir del espíritu bélico de la Segunda Guerra Mundial, presentando en muchas ocasiones nombres o uniformes relacionados con sus símbolos nacionales, y enfrentándose a los enemigos del país. Esto les permitió lograr un gran éxito comercial, pero también causaría el cierre de la mayoría de sus títulos al finalizar la guerra. Parecida suerte correrían historietas bélicas japonesas como Norakuro (1931-41) de Suihou Tagawa. ​ Más renovador se muestra Spirit (1940) de Will Eisner.

 

La Edad de Oro 
(1943-62)

Debido a la guerra, se prohibió la importación de "comic books" estadounidenses en el Imperio británico, lo que permite un breve florecimiento de la producción autóctona en Canadá o Australia. Tras el conflicto, la Historieta estadounidense se encuentra en su cénit, con unas ventas enormes y con un público compuesto por niños, adolescentes y adultos jóvenes, tanto masculinos como femeninos. Sin embargo, enseguida va a tropezar con graves limitaciones: de formato, para las tiras de prensa, y temáticas, para los comic books.

En la prensa, se impone la llamada daily strip (‘tira diaria’), que ocupa uno de los fragmentos horizontales de una página de contenido heterogéneo y puede ser, dependiendo del género, una narración completa o serial. También había publicaciones de página completa los domingos, aunque los autores eran diferentes. Esto impuso una limitación espacial a diálogos y acción, perjudicando a los cómics más realistas, como Johnny Hazzard (1944) de Frank Robbins y Rip Kirby (1946) de Alex Raymond; en los años venideros las tiras más importantes adoptarían predominantemente protagonistas orientados a la infancia, aunque con una fuerte carga intelectual, como Nancy (1938) de Ernie Bushmiller, Barnaby (1942) de Crockett Johnson, Pogo (1948) de Walt Kelly, B.C. y Peanuts (1950) de Charles Schulz, con su mundialmente famoso Snoopy.

En el comic book, se alcanzaba una gran variedad temática, triunfando los de ciencia ficción ("Planet Comic", desde 1940), crímenes (Crime Does Not Pay, desde 1942); funny animals (con el gran Carl Barks al frente), terror (Frankenstein Comics, 1945), romance (Young Romance, desde 1947) y westerns, destacando sobre todo los publicados por la empresa EC Comics, dirigida desde 1947 por Wiliam Gaines. En 1954, los ataques del psiquiatra Fredric Wertham y de un Subcomité del Senado para la Investigación de la Delincuencia Juvenil provocaron caídas generalizadas de ventas y la creación por parte de las editoriales supervivientes de The Comics Magazine Association of America, que instituyó el Comics Code Authority (en la práctica una forma de autocensura).

En Argentina, destacan las revistas humorísticas Rico Tipo (1943) y Tía Vicenta (1957), así como el inicio de su propia tradición de historieta de aventuras, obra de Héctor Germán Oesterheld junto a dibujantes como Francisco Solano López (El Eternauta, su obra maestra, de 1957); Hugo Pratt (Sargento Kirk de 1952 o Ernie Pike de 1957), y Alberto Breccia (Mort Cinder, de 1962), aunque su mercado entra en crisis a partir de entonces.

La historieta franco-belga, dividida generalmente en dos escuelas, la de Bruselas y la de Charleroi, aporta series como Blake y Mortimer (1946) de Edgar P. Jacobs, Lucky Luke (1946) de Morris, Jerry Spring (1954) de Jijé, Tomás el Gafe (1957) de André Franquin o Los pitufos (1958) de Peyo. En 1959, los franceses Goscinny, Uderzo y Charlier, lanzan al mercado la revista Pilote después de varias tentativas para buscarse un hueco en el panorama de las publicaciones juveniles lideradas por Spirou y Tintín. Su éxito y el de su personaje estrella, Astérix el Galo, fue inmediato y la convirtió en la revista de referencia del cómic franco-belga.

Desde Manga Shonen (1947), que fue la primera revista infantil dedicada en exclusiva al manga, Osamu Tezuka, impuso su esquema de largas epopeyas y diversificó su producción en múltiples géneros, amén de combinar un mayor dinamismo con abundantes efectos sonoros. Con un grafismo muy diferente, nada disneyano, encontramos a autores como Machiko Hasegawa, creadora de la tira Sazae-san (1946-74), Kon Shimizu o Shigeru Sugiura.

Finalmente, se renueva en Estados Unidos el interés por los comic-book de superhéroes gracias a títulos como La Liga de la Justicia (1960), Los Cuatro Fantásticos (1961) o El Hombre Araña (1962), muchos de ellos creados por Stan Lee/Jack Kirby. La revista MAD (1952) también se convierte en un éxito, pero en general puede decirse que "el grueso de la producción norteamericana, para la segunda mitad de los años sesenta, ha bajado de nivel y se halla por debajo de la producción francesa o italiana".

 

Una nueva conciencia 
(1962-87)

A partir de 1962, se afianza una nueva conciencia del medio, sobre todo en Francia e Italia, de tal forma que los intelectuales ya no lo abordan desde una perspectiva propia de la Psicología social, sino desde la Estética ​ y se crean instituciones para su estudio como el CELEG (Centre d’Etude des Littératures d’Expression Graphique), y el SOCERLID (Société d’Etudes et de Recherches des Littératures Dessinnées), que lanzan sus propias revistas. Se celebran también congresos italianos como los de Bordighera (1965) y Lucca (1966 ), así como una monumental exposición de historietas estadounidenses y francesas en el Museo de Artes Decorativas del Palacio del Louvre (1967) y una Bienal Mundial de la Historieta, en el Instituto Torcuato Di Tella (1968).

Muchas de las nuevas historietas están orientadas, además, hacia un público cada vez menos juvenil:

v  Las  heroínas fantaeróticas Barbarella (1962), Valentina (1965) o Jodelle (1966);

v  El fumetto nero italiano que nació en 1962 con Diabolik;

v  El nuevo western franco-belga representado por Blueberry (1963) y Comanche (1969);

v  El relanzamiento del terror en EE. UU. por parte de la Warren con sus revistas Creepy (1964), Eerie (1966) y Vampirella (1969).

v  El gekiga japonés, cuyo estilo se aleja del de Disney y trata nuevos temas como el horror, el erotismo, los yakuzas y los samuráis. Es el caso de Lobo solitario y su cachorro (1970)

Por su parte, los italianos Guido Crepax y, ya en los años 80, Milo Manara y Serpieri cultivan sin apenas disimulo el cómic erótico. Se experimenta también con la composición de la página , como hacen el propio Crepax o Jim Steranko. Surge también un importante movimiento contracultural, tanto en Estados Unidos como Japón, del que surgirían autores como Robert Crumb o Sanpei Shirato que en 1964 patrocinaría la única revista underground de la historia del manga, Garo.

Aún se crean sin embargo series clásicas como Modesty Blaise (1963) de Peter O'Donnel/Jim Holdaway; Valerian, agente espacio-temporal (1967), de Christin/Mezières, o Corto Maltés (1967) de Hugo Pratt, mientras que otras como Mortadelo y Filemón de Francisco Ibáñez emprenden su etapa de mayor éxito.

En el mayo de 1968, la revolución llega a la revista francesa Pilote: Los dibujantes jóvenes dan un auténtico golpe de Estado y consiguen hacer, de lo que era una publicación infantil, todo un cómic de vanguardia. En 1974, algunos de estos autores, como Moebius, deciden lanzar su propia revista de ciencia ficción que se llamará Métal Hurlant, que se convertirá en un modelo a seguir por europeas y estadounidenses. Una de estas revistas, la británica "2000 AD" (1977) será el caldo de cultivo de toda una hornada de nuevos autores británicos que a partir de 1982, vendrían a revitalizar el comic-book de superhéroes estadounidense con obras como "Watchmen" (1986), de Alan Moore/Dave Gibbons, junto a nativos como Frank Miller.

Con retraso, se produce también un boom del cómic adulto en España que pronto pasa a estructurarse "por escuelas identificadas con las revistas Cairo, El Víbora y Madriz".​ En general, puede decirse que muchos autores buscan un lector más adulto, como los franceses Tardi o Lauzier, el español Carlos Giménez, el serbio Enki Bilal, el italiano Vittorio Giardino o los argentinos Carlos Sampayo/José Muñoz, dando lugar al fenómeno de la historieta de autor. En Estados Unidos, nacen las primeras editoriales independientes aprovechando la institución del sistema de venta directa a librerías (1976), un redivivo Will Eisner populariza el concepto de novela gráfica a partir de su Contrato con Dios (1978) y surgen autores alternativos como Dave Sim con Cerebus (1977), los hermanos Jaime, Gilbert y Mario Hernández de Love and Rockets (1981) y Stan Sakai con Usagi Yojimbo (1984).

Y es que aunque la Historieta se desarrolla en otros ámbitos, como el mundo árabe y siguen produciéndose obras muy populares, como las del guionista Jean Van Hamme (Thorgal, 1977 y XIII, 1983) o Los pasajeros del viento (1980), de François Bourgeon, poco a poco va dejando de ser un medio masivo en la mayoría de los países, creándose formatos más caros, tales como álbumes o revistas de lujo. En Japón, en cambio, la editora Kōdansha ha cambiado con su revista Shōnen Magazine la pauta de periodicidad mensual a semanal, multiplicando la producción y reduciendo costes, y se atrae también a público femenino con obras como La Rosa de Versalles (1972) de Riyoko Ikeda o Candy Candy (1975-79) de Kyōko Mizuki/Yumiko Igarashi.

 

La expansión del manga 
(1988-presente)

En 1988, gracias al éxito de las versiones en dibujos animados de Akira (1982-93), de Katsuhiro Otomo y Dragon Ball (1984-95) de Akira Toriyama, la historieta japonesa empezó a difundirse internacionalmente. Al día de hoy, el manga se ha consolidado en la sociedad occidental, llegando a ser imitado por autores estadounidenses y europeos y dando lugar a movimientos como el amerimanga o la nouvelle manga. Historietistas japoneses, como Jirō Taniguchi, ganan prestigiosos premios internacionales y lo que es más importante, la población juvenil occidental ha vuelto a interesarse masivamente por el medio, como no ocurría en Europa desde la postguerra.

Por otra parte, son muchas las editoriales de Europa y Estados Unidos dedicadas al mercado de la Historieta, si bien las revistas y el comic book han ido perdiendo fuerza en favor del álbum y la novela gráfica. Del mismo modo, las experiencias de edición independiente de los 70 y 80 se transforman en un sólido sector del mercado, afianzándose editoriales como Fréon en Bélgica, Cockroach en China, Fantagraphics Books y Drawn and Quarterly en Estados Unidos, L'Association o Cornélius en Francia, Atrabile en Suiza, etc.

Las obras de autores como los estadounidenses Peter Bagge, Daniel Clowes y Charles Burns, los franceses David B., Philipe Dupuy y Charles Berberian, la iraní Marjane Satrapi o la israelí Rutu Modan, que a menudo se autoeditan y tienden hacia el costumbrismo (incluso autobiográfico) o la historieta experimental, pronto empiezan a recibir premios como el Pulitzer otorgado al Maus de Art Spiegelman en 1992 e incluso a serializarse en suplementos tan prestigiosos como “The New York Times Magazine". Algunos de estos autores no pretenden alejarse del gran público ni de los géneros más clásicos. Un buen ejemplo sería La Mazmorra, de Trondheim y Sfar, que se inscribe dentro del subgénero de la fantasía heroica. Tampoco los artistas fundadores de Image Comics en 1992, con series como Spawn o The Maxx. Del mismo modo, la editorial DC Comics fundaría oficialmente la línea Vertigo en 1993 para acoger la obra de autores británicos como Neil Gaiman o Grant Morrison.

Otro destacado fenómeno de estas dos últimas décadas es la aparición de los webcómics gracias a la generalización de Internet, que han permitido el desarrollo de formatos específicos del espacio virtual (como el infinite canvas, ‘lienzo infinito’), además de una difusión más fácil de las historietas. Paradójicamente, ha sido el clásico formato de la tira de prensa el que se ha revelado como más idóneo para la pantalla. Entre las publicadas en prensa, destaca Calvin y Hobbes (1985) de Bill Watterson. El gran superventas del mercado francés también está protagonizado por un infante: Titeuf, cuyo álbum duodécimo, alcanza prácticamente medio millón de ejemplares vendidos en 2008.



domingo, 30 de marzo de 2025

GOTOKUJI: El Templo de los Gatos de la Suerte


En las calles de Tokio, oculto entre el ajetreo de la ciudad, se encuentra un rincón que es un tesoro para los amantes de los gatos: el Templo Gotokuji. Este santuario no es solo un lugar sagrado, sino también el corazón del conocidísimo maneki-neko, el gato de la suerte que con su patita levantada atrae la fortuna y la prosperidad.


Al visitar Gotokuji, te darás cuenta de cómo el maneki-neko no es solo un amuleto común en los escaparates, sino un símbolo profundamente arraigado en las leyendas y la historia japonesa. A diferencia de lo que muchos creen, esta icónica figura no proviene de tierras chinas, sino que tiene origen en el mismo corazón de Japón, en este encantador templo de Tokio: el templo Gotokuji (豪徳寺).


En cada rincón de Gotokuji, te encontrarás con incontables representaciones de este simpático felino. Desde versiones en madera y piedra hasta delicadas figuras de porcelana. Sea como sea, cada maneki-neko tiene su propio deseo esperando cumplirse. Y aunque el clásico gato blanco sigue siendo el más popular, te sorprenderá la diversidad de colores y formas que adoptan estos amuletos, cada uno con su significado único.


El origen del maneki-neko, conocido cariñosamente como el "gato de la suerte", tiene sus raíces en la historia del Templo Gotokuji, remontándose al siglo XVII. Contrario a la creencia popular de que el maneki-neko simplemente saluda o se lava la cara, este gato en realidad está invitando a las personas a acercarse con su gesto de la pata.


En aquellos tiempos, el Templo Gotokuji pasaba por dificultades económicas. Un humilde monje residía allí, compartiendo su escasa comida con su querida gata tricolor. Durante una tormenta, Ii Naokata, un señor feudal, se refugió bajo un árbol cerca del templo. Fue entonces cuando vio a la gata del monje, que parecía llamarlo agitando su pata.


Movido por la curiosidad, el señor feudal se acercó al templo para ver mejor a la gata. En ese preciso momento, un rayo destruyó el árbol donde se había refugiado, salvándole así la vida. Profundamente agradecido por este acto, el señor feudal se convirtió en un devoto del templo. Donó campos de arroz y tierras de cultivo y financió las reparaciones del templo, llevándolo a una nueva era de prosperidad y riqueza.


Cuando la gata falleció, fue enterrada en el cementerio para gatos del Templo Gotokuji, y en su honor, se creó la figura del maneki-neko, convirtiéndose en un símbolo de buena suerte y prosperidad. Hoy en día, miles de figuras de maneki-neko adornan el Templo Gotokuji, creando una estampa digna de postal. Aunque el color original era tricolor, al igual que la gatita del monje (blanco, negro y naranja), con el tiempo, este gato de la suerte ha adoptado diversas formas y colores, cada uno con su propio significado especial: mientras que el blanco simboliza la pureza, el negro protege de los espíritus malignos y el dorado atrae la riqueza.


Además, dependiendo de qué pata levante, el significado del maneki-neko cambia:

Cuando el maneki-neko eleva su pata derecha, se dice que atrae prosperidad y dinero. Precisamente, esta variante es la más común en el Templo Gotokuji. Por otro lado, si el gato levanta su pata izquierda, se cree que atrae clientes y visitantes. Existe incluso la creencia de que cuanto más alto levante la pata izquierda, más lejos llegará su capacidad para atraer a las personas.


Además, existe una variante menos común, donde levanta ambas patas. Este gesto se interpreta como una señal de protección para el establecimiento o el hogar, dando seguridad frente a las adversidades.


El recorrido por el Templo Gotokuji se inicia al cruzar la imponente puerta Sanmon, dejando atrás el mundo exterior y dando la bienvenida a un espacio de paz y tradición. A tu izquierda, encontrarás un campanario, mientras que a la derecha se alza una pagoda de tres pisos, un ejemplo majestuoso de la arquitectura budista.


Descubrirás el extenso cementerio del templo, donde seis estatuas de Jizo marcan el paisaje, ofreciendo protección a las almas que allí descansan. Este cementerio alberga los restos de muchos miembros de la familia Ii, quienes jugaron un papel crucial en la historia del templo. Además, como no podía ser de otra forma, una parte del cementerio está dedicada exclusivamente a los gatos, destacando así su importancia en Gotokuji.


Cerca del cementerio se encuentra el Butsuden o salón de Buda, un espacio sagrado. Frente a él, encontrarás la imponente estatua de un león, donde podrás encender una vara de incienso, un ritual que simboliza la purificación del cuerpo y el alma.


Cruzando la puerta Akamon, accederás a la zona dedicada al maneki-neko. Aquí, encontrarás cientos de figuritas de este felino, donadas por devotos agradecidos por los deseos cumplidos o en busca de buena suerte. ¡Así que no olvides hacer tu ofrenda y pedir tu deseo!


domingo, 20 de octubre de 2024

Yūrei los Fantasmas Japoneses 👻


Los yūrei (幽霊) son fantasmas japoneses. Como sus similares occidentales, se piensa que son espíritus apartados de una vida pacífica tras la muerte, debido a algo que les ocurrió en vida, bien por la falta de una ceremonia funeraria adecuada o por haberse suicidado; por lo cual deambulan como almas en pena. Usualmente aparecen entre las dos de la madrugada y el amanecer, para asustar y atormentar a aquellos que les ofendieron en vida, pero sin causar daño físico.


Tradicionalmente, son femeninos y están vestidos con una mortaja, un kimono funerario, blanco y abrochado al revés. Normalmente carecen de piernas y pies (en el teatro tradicional se simula esto con un kimono más largo de lo normal) y frecuentemente están acompañados por dos fuegos fatuos (hi-no-tama en japonés), de colores azul, verde o púrpura. Estas llamas fantasmales son partes separadas del fantasma más que espíritus independientes. Los yūrei también suelen tener un trozo triangular de papel o tela (llamados en japonés hitaikakushi, en su frente. Varios son representados con cabello largo y negro. Como muchos monstruos del folklore japonés, los yūrei pueden ser repelidos con ofuda, escrituras sintoístas santificadas.


Por otro lado, los fantasmas vengativos, llamados goryō, tradicionalmente maldicen a una persona o un lugar como un acto de venganza por algo que se les hizo en vida. De ese modo, decir "te maldigo" es una amenazante frase dicha en un momento de ira. Un yūrei también puede aparecer para castigar a los descendientes o parientes del finado cuando no se han llevado a cabo los correspondientes ritos funerarios, tatari o tataru.


Monjes budistas y ascetas son en ocasiones contratados para llevar a cabo rituales en aquellas muertes inusuales o desgraciadas que pueden llevar a la aparición de un fantasma vengativo, de un modo similar a un exorcismo. En ocasiones estos fantasmas son deificados para aplacar sus espíritus.


Mientras que todos los fantasmas japoneses se llaman yūrei, dentro de esa categoría hay varios tipos específicos de fantasmas, clasificados principalmente por la manera que murieron o su razón de volver a la tierra.



Onryō

 Son fantasmas vengativos que vuelven del purgatorio por un mal hecho a ellos durante su vida.


Ubume

 Es el fantasma de una madre que murió durante el parto, o murió dejando niños pequeños. Estos yūrei suelen regresar para cuidar de sus hijos y a menudo les traen dulces.


Goryō

 Son fantasmas vengativos de la clase aristocrática, en especial aquellos que fueron martirizados.


Funayūrei

 Son los fantasmas de los que fallecieron en el mar.


Zashiki-warashi

 Son fantasmas de niños, más traviesos que peligrosos.


Algunas localizaciones famosas por supuestamente ser frecuentadas por yureis son el castillo de Himeji, frecuentado por el fantasma de Okiku, y Aokigahara, un bosque al fondo del monte Fuji, que es desde finales del siglo XX una localización popular para suicidarse. Un onryo particularmente de gran alcance, Oiwa, se dice que puede traer la venganza sobre cualquier actriz que la interprete en una adaptación de teatro o de película de su historia, por lo que para evitarlo suelen visitar antes su tumba para presentarle respeto.El artista Maruyama Ōkyo pintó el primer ejemplo gráfico de un yurei tradicional en su obra titulada "El fantasma de Oyuki".


El Templo Zenshoan es un templo en Tokio, que se conoce principalmente por su colección de pinturas de yūrei. Contiene 50 pinturas de seda que datan en su mayoría de entre 150 a 200 años, representan una variedad de apariciones, de la triste a la horrorosa.



Los rollos fueron recogidos por Sanyu Encho-tei (三游亭円朝), un narrador de historias famosas (artista rakugo) que durante la era de Edo, estudió en Zenshoan. Encho coleccionó las pinturas como fuente de inspiración para los cuentos fantasmales que a él le gustaba contar en verano.


Actualmente están abiertas estás galerías al público sólo en agosto, el tiempo tradicional en Japón para las historias de fantasmas.