domingo, 24 de octubre de 2021

5 VideosJuegos que Deberías Jugar en Halloween

 


Silent Hill



Es un videojuego de horror de supervivencia publicado por Konami y desarrollado por Team Silent, un grupo de Konami Computer Entertainment Tokyo. Fue lanzado para PlayStation en Norteamérica en enero de 1999, y en Japón y Europa más tarde ese mismo año. Silent Hill emplea una cámara en tercera persona y entornos tridimensionales en tiempo real; los desarrolladores usaron niebla y oscuridad para disfrazar las limitaciones del hardware. Asimismo, la obra presenta como protagonista a un personaje sin cualidades o destreza física destacables, en contraste con títulos anteriores del género.


El juego sigue a Harry Mason mientras busca a su hija en el pueblo de Silent Hill. Al avanzar la trama, Harry descubrirá la verdad acerca de la ciudad y de un culto que desea llevar a cabo un ritual para traer a una deidad a la tierra. El juego posee cinco finales, que se obtienen según las acciones tomadas por el jugador, incluyendo un final de broma.


Tras su lanzamiento, Silent Hill recibió críticas positivas y fue un éxito comercial. Es considerado un título definitorio del survival horror, pues alejó al género de elementos característicos del cine B en pos a una atmósfera de terror psicológico.​ Además, el juego ha vendido más de dos millones de copias hasta la fecha. Por otro lado, la obra posee varias adaptaciones, incluyendo una novela visual, una película de imagen real y una re-imaginación, llamado Silent Hill: Shattered Memories. La secuela directa del juego, Silent Hill 3, salió en 2003 mientras que su precuela Silent Hill: Origins, salió en 2007.



Resident Evil

 


Es una serie de videojuegos y una franquicia de medios, entre los que se incluyen manga, novelas, películas y coleccionables como figuras de acción, guías de estrategia y otras publicaciones.​ Desarrollados por Capcom y creados por Shinji Mikami la mayoría, al año 2014, se han vendido 61 millones de copias de los videojuegos en todo el mundo. Así como en la saga principal de videojuegos, como en otros medios, la trama gira en torno al mismo conflicto: la amenaza bioterrorista. Un peligroso virus se ha propagado por error o intencionalmente por la Corporación Umbrella, este al infectar a los humanos, los transforma en seres amorfos y monstruos.


La historia da comienzo en las Montañas Arklay, a las afueras de la localidad ficticia de Raccoon City, cuando una oleada de extraños asesinatos empieza a ocurrir cerca de la ciudad. Algunos excursionistas son encontrados muertos en puntos cercanos, parcialmente devorados, aunque no se sabe quién o qué ha sido el causante de dichas atrocidades. Para evitar que el pánico cunda por la ciudad, el departamento de policía decide enviar a los S.T.A.R.S., la unidad de operaciones especiales de Racoon City cuyos miembros están especialmente entrenados en la labor de tácticas de rescate y supervivencia, para investigar a fondo el caso. Es así como el equipo Bravo es enviado a investigar los sucesos extraños en las montañas Arklay. Entonces, se pierde el contacto con este equipo y es cuando un segundo equipo (el equipo Alpha) comandado por Albert Wesker le asignan la misión de continuar la investigación, así como encontrar el paradero del equipo Bravo.


La mayoría de las entregas comienzan durante o después de la gran oleada destructiva inicial. En esta situación los protagonistas, generalmente Chris Redfield, Jill Valentine, Leon S. Kennedy, Claire Redfield, (y algunos más), deben sobrevivir y buscar la forma de escapar mientras se enfrentan a los zombis y monstruos no solo nacidos del contacto con los muertos, sino también de otros que se han fugado de los laboratorios de desarrollo de las armas biológicas de Umbrella Corporation creados a propósito (como los llamados Tyrant) y un sinfín de armas biológicas que los protagonistas deberán superar para lograr escapar. El contexto bajo el que se desarrolla la historia solo se vislumbra a medida que avanza el juego; los diferentes personajes y lugares que visita el jugador proporcionan pistas respecto a lo que sucedió a la gente y lo que debe hacer.


F.E.A.R.



Es un videojuego de disparos en primera persona y Horror de supervivencia que conjuga el clásico modo de juego de disparos en primera persona (de los videojuegos Doom, Half-Life, Counter-Strike) con una atmósfera de terror sobrenatural (como en Project Zero y Silent Hill). El clima es muy similar al que se manifiesta en las películas de terror asiáticas. Fue publicado el 18 de octubre de 2005 para Microsoft Windows, tras publicarse unos demos para uno y varios jugadores. Más adelante se publicaría para las videoconsolas Xbox 360 y PlayStation 3.


La historia inicia con una introducción, permitiendo al jugador situarse en los acontecimientos. Según el propio manual del juego, nuestro protagonista, conocido como "Point Man", se incorporó recientemente a F.E.A.R., un grupo secreto de operaciones especiales del gobierno de EE. UU. especializado en el tratamiento de amenazas paranormales.


Cuando el juego comienza, el jugador es testigo de cómo un hombre llamado Paxton Fettel toma el mando de un batallón de supersoldados clónicos controlados telepáticamente, mediante los cuales asalta la sede de Armacham Technology Corporation (ATC) matando a todos sus ocupantes. Ya como Point Man, el jugador asistirá a un briefing del Comisiario Betters Rowdy en compañía del equipo F.E.A.R donde se les explica que el objetivo de la misión es eliminar a Fettel con la colaboración de los miembros de la Fuerza Delta. Fettel es localizado por medio de un dispositivo de localización por satélite e inmediatamente es perseguido por F.E.A.R. y la Fuerza Delta a través de diversos escenarios. Mientras que el villano evade la captura por las fuerzas especiales, el jugador es testigo de fenómenos paranormales, incluyendo frecuentes alucinaciones que giran en torno a una pequeña niña vestida de rojo llamada Alma.



Phasmophobia



Phasmophobia es un juego de investigación de terror desarrollado y publicado por el estudio de juegos independiente Kinetic Games. El juego estuvo disponible en acceso temprano a través de Steam para Microsoft Windows con soporte de realidad virtual en septiembre de 2020. El juego recibió una gran afluencia de popularidad el mes siguiente debido a que muchos streamers de Twitch y YouTubers conocidos lo jugaron, principalmente durante la temporada de Halloween .  A partir del 15 de octubre de 2020, el juego era el sexto juego más popular en Twitch.  Fue el juego más vendido en Steam a nivel mundial durante varias semanas de octubre a noviembre de 2020.


Los jugadores crean o se unen a un lobby donde se realiza la preparación de los contratos. La phasmophobia les da a los jugadores la opción de personalizar su apariencia eligiendo entre ocho investigadores paranormales diferentes para distinguir entre los miembros del grupo. Ubicado en una pizarra en el vestíbulo, se selecciona una ubicación de contrato y dificultad (Amateur, Intermedio o Profesional). Todo el equipo se compra en este tablero y se selecciona para cargarlo en la camioneta desde donde operará el grupo al llegar al sitio.


La fasmofobia presenta dieciséis fantasmas diferentes, cada uno de los cuales se comporta de manera diferente y proporciona pistas únicas. Los tipos de fantasmas son Spirit, Wraith, Phantom, Poltergeist, Banshee, Jinn, Mare, Revenant, Shade, Demon, Yurei,  Yokai, Hantu, Myling y Goryo. Al llegar al sitio, uno de estos tipos de fantasmas será asignado al azar para localizar e identificar. Mientras los jugadores intentan completar el contrato, la cordura se agotará con ciertos eventos y circunstancias que afectarán la velocidad a la que lo haga. Cuando la cordura sea ​​lo suficientemente baja, un fantasma comenzará a cazar e intentará matar a los jugadores. Durante la fase de caza, todas las puertas de salida están cerradas, por lo que los jugadores deben huir y / o esconderse del fantasma hasta el final de la caza.


Little Nightmares




Es un videojuego de rompecabezas y horror de supervivencia desarrollado por Tarsier Studios y publicado por Bandai Namco Entertainment para Nintendo Switch, Microsoft Windows, PlayStation 4 y Xbox One.


Una hambrienta niña de nueve años llamada Six es secuestrada en Las Fauces, un misterioso barco de abastecimiento para el capricho de locas y poderosas criaturas. Después de despertar en las profundidades más bajas de Las Fauces, Six decide escapar de los confines duros, teniendo momentos regulares de hambre insoportable. Mientras asciende, enseguida la acecha el Conserje ciego de brazos largos de Las Fauces, que ha estado capturando niños y enviándolos en una cinta transportadora con gancho superior. Six finalmente queda atrapada por el Conserje después de ser atraída con comida, aunque logra escapar. Después de evadir al Conserje cortándole los brazos con una puerta, sigue la cinta transportadora hacia arriba, a una gran cocina operada por los grotescos Cocineros Gemelos. Después de tener otro ataque de hambre, Six se ve obligada a comer una rata viva. Los Cocineros están preparando una gran fiesta e intentan matar a Six cada vez que entra a su campo de visión. Después de lograr evadirlos, encuentra una manera de salir del barco. Ve un bote que transporta Invitados, quienes avanzan pesadamente hacia el comedor de estilo japonés de Las Fauces, supervisado por la Dama, la supuesta líder del lugar. Después de atravesar la fiesta y a los Invitados, Six tiene otro ataque de hambre. Cuando uno de los Gnomos, los habitantes recurrentes de Las Fauces, le ofrece una salchicha, Six se come al Gnomo.


Six se abre camino hacia arriba, entrando en los aposentos de la Dama, que vive muy lujosamente en una casa elegante, con muchos espejos rotos en todas las habitaciones. Perseguida por la Dama, que demuestra tener poderes mágicos, Six encuentra un espejo que usa contra la mujer en una batalla. Tras vencerla, se acerca a ella con otro ataque de hambre y le muerde en el cuello, matándola. Al hacerlo, gana sus poderes mágicos. Bajando las escaleras hacia el comedor, Six camina a lo largo de las mesas con extrañas partículas negras arremolinándose a su alrededor. Cuando los Invitados notan su presencia, intentan comérsela, pero de repente convulsionan y mueren cuando la niña camina entre ellos. Six se acerca a una gran puerta con un ojo incrustado y aparece una gran escalera que conduce al exterior. Cuando deja Las Fauces atrás, algunos Gnomos se acercan a la puerta.

viernes, 22 de octubre de 2021

INICIATIVA: Léeme un Cuento - La Muerta

 


Buenas y escalofriantes noches del mes de octubre 🎃 mes que festejamos Halloween y como muchos sabrán Plegarias en la Noche siempre espera este festejo con mucha ilusión, por eso se me ocurrió que este año salga sus típicos cuentos de terror de los viernes por la noche a otros espacio, así que les cuento un poco de que va esta iniciativa de “Léeme un Cuento”.



Es muy simple todos los viernes de octubre a las 22 hs de su país publicar un cuento de terror, pueden publicarlo escrito o con un vídeo leyéndolo,  puede ser de su autoría o de algún autor que les guste (no se olviden de mencionar de quien pertenece), llevando por supuesto el Banner de la iniciativa y nombrando a Plegarias en la Noche, para que más bloggers quieran participar y llenemos este hermoso espacio en un lugar terrorífico 💀


Espero que se animen así mientras vamos por sus espacio a pedir dulce también nos llevamos un buen susto 👻


La Muerta



Autor: Guy de Maupassant 


¡La había amado desesperadamente!

¿Por qué se ama? Cuán extraño es ver un solo ser en el mundo, tener un solo pensamiento en el cerebro, un solo deseo en el corazón y un solo nombre en los labios... un nombre que asciende continuamente, como el agua de un manantial, desde las profundidades del alma hasta los labios, un nombre que se repite incesantemente, que se susurra una y otra vez, en todas partes, como una plegaria.


Voy a contarles nuestra historia, ya que el amor sólo tiene una, que es siempre la misma. La conocí y viví de su ternura, de sus caricias, de sus palabras, en sus brazos tan plenamente envuelto, atado y absorbido por todo lo que procedía de ella, que no me importaba ya si era de día o de noche, ni si estaba muerto o vivo, en este nuestro antiguo mundo.




Y luego ella murió. ¿Cómo? No lo sé; hace tiempo que no sé nada. Pero una noche regresó a casa muy mojada, pues llovía intensamente, y al día siguiente tosía, y tosió durante una semana, y tuvo que guardar cama. No recuerdo ahora lo que ocurrió, pero los médicos llegaron, escribieron y se marcharon. Se compraron medicinas, y algunas mujeres se las hicieron beber. Sus manos estaban muy calientes, sus sienes ardían y sus ojos estaban brillantes y tristes. Cuando yo le hablaba me contestaba, pero no recuerdo lo que decíamos. ¡Lo he olvidado todo, todo, todo! Ella murió, y recuerdo perfectamente su leve, débil suspiro. La enfermera dijo: «¡Ah!» ¡y yo comprendí! ¡Y yo entendí!




Me preguntaron acerca del entierro pero no recuerdo nada de lo que dijeron, aunque sí recuerdo el ataúd y el sonido del martillo cuando clavaban la tapa, encerrándola a ella dentro. ¡Oh! ¡Dios mío! ¡Dios mío!


¡Ella estaba enterrada! ¡Enterrada! ¡Ella! ¡En aquel agujero! Vinieron algunas personas... mujeres amigas. Me marché de allí corriendo. Corrí y luego anduve a través de las calles, regresé a casa y al día siguiente emprendí un viaje.


Ayer regresé a París, y cuando vi de nuevo mi habitación (nuestra habitación, nuestra cama, nuestros muebles, todo lo que queda de la vida de un ser humano tras la muerte), me invadió tal asalto de nostalgia y de pesar, que sentí deseos de abrir la ventana y de arrojarme a la calle. No podía permanecer ya entre aquellas cosas, entre aquellas paredes que la habían encerrado y la habían cobijado, que conservaban un millar de átomos de ella, de su piel y de su aliento, en sus imperceptibles grietas. Cogí mi sombrero para marcharme, y antes de llegar a la puerta pasé junto al gran espejo del vestíbulo, el espejo que ella había colocado allí para poder contemplarse todos los días de la cabeza a los pies, en el momento de salir, para ver si lo que llevaba le caía bien, y era lindo, desde sus pequeños zapatos hasta su sombrero.


Me detuve delante de aquel espejo en el cual se había contemplado ella tantas veces... tantas veces, tantas veces, que el espejo tendría que haber conservado su imagen. Estaba allí de pie, temblando, con los ojos clavados en el cristal -en aquel liso, enorme, vacío cristal- que la había contenido por entero y la había poseído tanto como yo, tanto como mis apasionadas miradas. Sentí como si amara a aquel cristal. Lo toqué; estaba frío. ¡Oh, el recuerdo! ¡Triste espejo, ardiente espejo, horrible espejo, que haces sufrir tales tormentos a los hombres! ¡Dichoso el hombre cuyo corazón olvida todo lo que ha contenido, todo lo que ha pasado delante de él, todo lo que se ha mirado a sí mismo en él o ha sido reflejado en su afecto, en su amor! ¡Cuánto sufro!


Me marché sin saberlo, sin desearlo, hacia el cementerio. Encontré su sencilla tumba, una cruz de mármol blanco, con esta breve inscripción:


Amó, fue amada y murió.


¡Ella está ahí debajo, descompuesta! ¡Qué horrible! Sollocé con la frente apoyada en el suelo, y permanecí allí mucho tiempo, mucho tiempo. Luego vi que oscurecía, y un extraño y loco deseo, el deseo de un amante desesperado, me invadió. Deseé pasar la noche, la última noche, llorando sobre su tumba. Pero podían verme y echarme del cementerio. ¿Qué hacer? Buscando una solución, me puse en pie y empecé a vagar por aquella necrópolis. Anduve y anduve. Qué pequeña es esta ciudad comparada con la otra, la ciudad en la cual vivimos. Y, sin embargo, no son muchos más numerosos los muertos que los vivos. Nosotros necesitamos grandes casas, anchas calles y mucho espacio para las cuatro generaciones que ven la luz del día al mismo tiempo, beber agua del manantial y vino de las vides, y comer pan de las llanuras.


¡Y para todas estas generaciones de los muertos, para todos los muertos que nos han precedido, aquí no hay apenas nada, apenas nada! La tierra se los lleva, y el olvido los borra. ¡Adiós!



Al final del cementerio, me di cuenta repentinamente de que estaba en la parte más antigua, donde los que murieron hace tiempo están mezclados con la tierra, donde las propias cruces están podridas, donde posiblemente enterrarán a los que lleguen mañana. Está llena de rosales que nadie cuida, de altos y oscuros cipreses; un triste y hermoso jardín alimentado con carne humana.



Yo estaba solo, completamente solo. De modo que me acurruqué debajo de un árbol y me escondí entre las frondosas y sombrías ramas. Esperé, aferrándome al tronco como un náufrago se agarra a una tabla.



Cuando la luz diurna desapareció del todo, abandoné el refugio y eché a andar suavemente hacia aquel espacio de muertos. Caminé de un lado para otro, pero no logré encontrar la tumba de mi amada. Avancé con los brazos extendidos, chocando contra las tumbas con mis manos, mis pies, mis rodillas, mi pecho, incluso con mi cabeza, sin conseguir encontrarla. Anduve a tientas como un ciego buscando su camino. Palpé las lápidas, las cruces, las verjas de hierro, las coronas de metal y las coronas de flores marchitas. Leí los nombres con mis dedos pasándolos por encima de las letras. ¡Qué noche! ¡Qué noche! ¡Y no pude encontrarla!



No había luna. ¡Qué noche! Estaba asustado, terriblemente asustado, en aquellos angostos senderos entre dos hileras de tumbas. ¡Tumbas! ¡Tumbas! ¡Tumbas! ¡Sólo tumbas! A mi derecha, a la izquierda, delante de mí, a mi alrededor, en todas partes había tumbas. Me senté en una de ellas, ya que no podía seguir andando. Mis rodillas empezaron a doblarse. ¡Pude oír los latidos de mi corazón! Y oí algo más. ¿Qué? Un ruido confuso, indefinible. ¿Estaba el ruido en mi cabeza, en la impenetrable noche, o debajo de la misteriosa tierra, la tierra sembrada de cadáveres humanos? Miré a mi alrededor, pero no puedo decir cuánto tiempo permanecí allí. Estaba paralizado de terror, helado de espanto, dispuesto a morir.


Súbitamente, tuve la impresión de que la losa de mármol sobre la cual estaba sentado se estaba moviendo. Se estaba moviendo, desde luego, como si alguien tratara de levantarla. Di un salto que me llevó hasta una tumba vecina, y vi, sí, vi claramente cómo se levantaba la losa sobre la cual estaba sentado. Luego apareció el muerto, un esqueleto desnudo, empujando la losa desde abajo con su encorvada espalda. Lo vi claramente, a pesar de que la noche estaba oscura. En la cruz pude leer:


Aquí yace Jacques Olivant, que murió a la edad de cincuenta y un años. Amó a su familia, fue bueno y honrado y murió en la gracia de Dios.


El muerto leyó también lo que había escrito en la lápida. Luego cogió una piedra del sendero, una piedra pequeña y puntiaguda, y empezó a rascar las letras con sumo cuidado. Las borró lentamente, y con las cuencas de sus ojos contempló el lugar donde habían estado grabadas. A continuación, con la punta del hueso de lo que había sido su dedo índice, escribió en letras luminosas, como las líneas que los chiquillos trazan en las paredes con una piedra de fósforo:

Aquí yace Jacques Olivant, que murió a la edad de cincuenta y un años. Mató a su padre a disgustos, porque deseaba heredar su fortuna; torturó a su esposa, atormentó a sus hijos, engañó a sus vecinos, robó todo lo que pudo y murió en pecado mortal.


Cuando terminó de escribir, el muerto se quedó inmóvil, contemplando su obra. Al mirar a mi alrededor vi que todas las tumbas estaban abiertas, que todos los muertos habían salido de ellas y que todos habían borrado las líneas que sus parientes habían grabado en las lápidas, sustituyéndolas por la verdad. Y vi que todos habían sido atormentadores de sus vecinos, maliciosos, deshonestos, hipócritas, embusteros, ruines, calumniadores, envidiosos; que habían robado, engañado, y habían cometido los peores delitos; aquellos buenos padres, aquellas fieles esposas, aquellos hijos devotos, aquellas hijas castas, aquellos honrados comerciantes, aquellos hombres y mujeres que fueron llamados irreprochables. Todos ellos estaban escribiendo al mismo tiempo la verdad, la terrible y sagrada verdad, la cual todo el mundo ignoraba, o fingía ignorar, mientras estaban vivos.




Pensé que también ella había escrito algo en su tumba. Y ahora, corriendo sin miedo entre los ataúdes medio abiertos, entre los cadáveres y esqueletos, fui hacia ella, convencido de que la encontraría inmediatamente. La reconocí al instante sin ver su rostro, el cual estaba cubierto por un velo negro; y en la cruz de mármol donde poco antes había leído:

Amó, fue amada y murió.


Ahora leí:

Habiendo salido un día de lluvia para engañar a su amante, enfermó de pulmonía y murió.


Parece que me encontraron al romper el día, tendido sobre la tumba, sin conocimiento.




domingo, 17 de octubre de 2021

Matar un Reino de Alexandra Christo


Sinopsis

Con una colección de diecisiete corazones de príncipes en su haber, Lira es una sirena temida y venerada en todos los confines del reino submarino. Pero un desliz provoca que su madre, la Reina del Mar, transforme a Lira en lo que más aborrece: un ser humano. Privada de su voz, Lira dispon-drá hasta el solsticio de invierno para entregar el corazón del Príncipe Elian a la Reina del Mar o permanecer como humana para siempre.

A pesar de ser el heredero del reino más poderoso de la Tierra, para el Príncipe Elian el océano es su verdadero hogar; y dar caza a las sirenas, su misión en la vida. Cuando rescata a una mujer a punto de morir ahogada, sabe que es más de lo que aparenta, pero ella promete ayudarlo a encontrar la clave para destruir a todas las sirenas para siempre.
¿Podrá Elian confiar en su palabra? ¿Y hasta dónde tendrá que ceder para erradicar al más temible enemigo del hombre?

“Si eres la poderosa Perdición de los Príncipes, entonces podrás robar el corazón de este príncipe incluso sin tu voz. Sin tu canción...”


Opinión Personal

¿Son de leer retelling? Últimamente hay muchos autores que están escribiendo muchas historias adaptadas de los clásicos (no digo de Disney porque todos sabemos que las historias de las princesas son un clásico universal y no de la autoridad de Walt Disney). Y es el caso de Matar un Reino un retelling inspirado en la princesa de los mares La Sirenita ☆

Es el segundo retelling que leo sobre La Sirenita y por suerte no me lleve una decepción como fue con el primero que leí (no voy a nombrarlo porque no soy de hablar mal de un libro cuando no me gusto tanto o no era lo que esperaba). Pero hay algo en común en estos dos libros y que se llevan siempre mis puntitos extras, es que nos enseñan que las sirenas no son ese ser dulce que nos muestra Disney sino todo lo contrario, son como muchos las conocemos , UNAS ASESINAS SERIALES.

 Pero les contare un poquito de que va esta historia ❤ lo principal el libro esta contado a dos veces, si muchos no leyeron un libro así les explicare. Los capítulos están divididos en los personajes principales Lira y Elain, es algo que me gusta mucho de este tipo de escrito es que tenemos el pensamiento y la perspectiva de cada personaje con lo que le esta sucediendo en la historia, es un tipo de narración que lo hace bastante fluida para el lector.

¿Pero quien es Lira y Elain? Lira es la princesa de los mares y mucho la conocen como la “Perdición de los Príncipes” ya que con su canto cualquier príncipe cae rendido a sus pies (en su caso en su aleta), pero no solo eso ya que ella para ser sucesora de La Reina del Mar tiene que conseguir diecisiete corazones, pero no conquistándolos sino que sacándoselos del pecho de su victima, por eso les decía que las verdaderas sirenas son asesinas seriales jajaja pero en el caso de Lira cometió un error con el ultimo príncipe con este acto y más adelante otro error que le costo el castigo de su madre la Reina, el personaje de la madre les va hacer recordar mucho a Ursula, por qué cuando una sirena se convierte en reina cambia su aleta por tentáculos (ah yo se que no se esperaban esa, yo también me sorprendí con la idea de la autora), bueno como les comentaba su madre la castigo muy severamente, quitándole la magia de su canto para conquistar a los príncipes y por supuesto lo peor es que la convirtió en algo que odia las sirenas en una HUMANA.

Elain es el heredero de la corona de la ciudad de Midas, pero Elain es el personaje más anti-príncipe que hay jajaja ya que él no le gusta que lo llamen "príncipe" porque él no se siente como uno, pero si se siente como un pirata y un cazador de sirenas (si pensaban que era un libro que solo iba haber amor, se van a llevar una gran sorpresa). El principal objetivo de Elain es cazar a la Perdición de los Príncipes para que se acabe los asesinatos y allá paz. Obviamente todo cambia cuando se encuentra en el océano a punto de ahogarse una chica totalmente desnuda y pelirroja, que una vez que la rescata no duda esta chica en decirle cada rato que lo va a matar (que es del todo cierto, ya que esta extraña chica tiene una misión para poder volver a su hogar), otra cosa que sorprende al príncipe (no solo por la actitud) sino que esta chica misteriosa sepa hablar y entender el idioma de las sirenas.

Con el encuentro de estos dos personajes empieza la gran aventura de este libro, lo cual vas conociendo tanto a los personajes (principales y secundarios), los reinos y más sobre el mundo de las sirenas.

No puedo dejar de decir que es un libro que disfrute muchísimo y me agradezco jejeje de haber hecho una Lectura Conjunta en mi cuenta de Instagram para leerlo porque sino seguiría en pendientes, me encanta que los personajes me den una sorpresa, muchos saben que no soy de inclinarme por los personajes principales, ya que siempre los secundarios tienen la actitud, al igual que la fortaleza que me gustaría de los personajes principales que siempre son los ingenuos en la historia. Elain y Lira son totalmente lo contrario a los típicos personajes principales, lo cual creo que fue que me gusto mucho más la historia ¿quién iba a imaginar que los personajes principales fueran unos asesinos?

Saben que me encanta dejarlos con las expectativa, por eso mismo no les voy a seguir contando que sucederá con Lira y Elain, al igual que sus reino y por supuestos con La Reina del Mar o Bruja del Mar. Les aseguro que van a tener un libro que no van a poder dejar de leerlo, ya que contiene tanta aventura, batallas y algunos detallitos extras que no se lo van a querer soltar el libro por ni un segundo.

 

Sobre la Autora


Alexandra Christo decidió escribir libros cuando tenía cuatro años de edad y su maestra le dijo que no podría ser un hada. Está licenciada en Escritura Creativa y trabaja como redactora en Londres, lo cual la hace parecer más madura de lo que en realidad se siente. Alexandra vive actualmente en Hertfordshire, Inglaterra, con una gran cantidad de cactus (porque son las únicas plantas que puede mantener con vida). Matar a un Reino es su primera novela.

viernes, 15 de octubre de 2021

INICIATIVA: Léeme un Cuento - Un Juguete Para Juliette

 


Buenas y escalofriantes noches del mes de octubre 🎃 mes que festejamos Halloween y como muchos sabrán Plegarias en la Noche siempre espera este festejo con mucha ilusión, por eso se me ocurrió que este año salga sus típicos cuentos de terror de los viernes por la noche a otros espacio, así que les cuento un poco de que va esta iniciativa de “Léeme un Cuento”.

 



Es muy simple todos los viernes de octubre a las 22 hs de su país publicar un cuento de terror, pueden publicarlo escrito o con un vídeo leyéndolo,  puede ser de su autoría o de algún autor que les guste (no se olviden de mencionar de quien pertenece), llevando por supuesto el Banner de la iniciativa y nombrando a Plegarias en la Noche, para que más bloggers quieran participar y llenemos este hermoso espacio en un lugar terrorífico 💀



Espero que se animen así mientras vamos por sus espacio a pedir dulce también nos llevamos un buen susto 👻


Un Juguete Para Juliette



Autor: Robert Bloch 


Juliette entró en su dormitorio, sonriendo, y un millar de Juliettes le devolvieron la sonrisa. Porque todas las paredes estaban cubiertas con espejos, y el techo estaba formado por paneles empotrados que reflejaban su imagen. Por todos lados donde mirara podía ver los rubios rizos que enmarcaban unos rasgos llenos de sensibilidad.

 

Pero Juliette no se sonreía a sí misma. Sonreía debido a que sabía que el Abuelo estaba de vuelta y le habría traído otro juguete. Dentro de unos momentos sería descontaminado y se lo entregaría, y deseaba estar preparada.

 

Juliette giró el anillo en su dedo y los espejos se oscurecieron. Otro giro oscurecería enteramente la habitación; un giro en sentido contrario y los espejos volverían a brillar. Todo era cuestión de elegir, pero ése era el secreto de la vida. Elegir, por el puro placer de hacerlo.




¿Y qué le complacía hacer esta noche?

 

Juliette avanzó hacia uno de los paneles de espejo y pasó su mano ante él. El cristal se deslizó hacia un lado, revelando una hornacina tras él; una abertura en forma de ataúd excavada en la roca sólida, con el dispositivo situado a su altura correspondiente. Vaciló un momento; no había jugado a ese juego desde hacía años.

 

Otra vez, Juliette agitó su mano y el espejo se deslizó, cubriendo de nuevo la abertura. Erró lentamente a lo largo de la hilera de paneles, haciendo gestos a medida que andaba, deteniéndose para inspeccionar uno tras otro lo que había detrás de los espejos.

 

Allí estaba el potro y el resto de los instrumentos: la mesa de disección, con cientos de años de antigüedad y sus exóticos mecanismos. Tras el siguiente panel, los cables y electrodos que producían esas muecas tan extrañas, por no hablar de los gritos. Por supuesto, los gritos no importaban en una habitación a prueba de ruidos.

 

Se dirigió hacia la pared lateral y agitó de nuevo su mano; el obediente cristal se deslizó a un lado, y se quedó contemplando un juguete que casi había olvidado. Era una de las primeras cosas que el Abuelo le había traído, y era muy vieja, parecida a la caja de una momia. ¿Cómo la había llamado? Ah, sí: la Doncella de Hierro de Nuremberg, eso era; con las afiladas púas de acero llenando la tapa por su interior. Tenías que ir con mucho cuidado al usarla, para no arruinar demasiado rápido la diversión.

 

El Abuelo le había enseñado cómo funcionaba, la primera vez que le había traído un juguete realmente vivo. Y luego, el Abuelo se lo había mostrado todo. Le había enseñado todo lo que sabía, puesto que era muy sabio. Incluso le había dado su nombre sacándolo de uno de los viejos libros impresos que había descubierto escritos por el filósofo De Sade.

 

El Abuelo le había traído libros del Pasado, al igual que le había traído los juguetes. Era el único que tenía acceso al Pasado, puesto que era el dueño del Viajero.

 

El Viajero era un mecanismo muy ingenioso, capaz de alcanzar las frecuencias vibratorias que lo liberaban de los lazos del tiempo. En reposo, era simplemente un artefacto parecido a una gran caja cúbica, del tamaño de una habitación pequeña. Pero cuando el Abuelo accionaba los controles y se iniciaba la oscilación, la caja se volvía borrosa y desaparecía. Estaba todavía allí, decía el Abuelo —al menos la matriz permanecía allí, como un punto fijo en el espacio y en el tiempo—, pero cualquier cosa o cualquier persona que estuvieran dentro del cubo podía moverse libremente por el Pasado.

 

Por supuesto eran invisibles cuando llegaban allí, pero en realidad eso constituía una ventaja, particularmente cuando se quería encontrar cosas y traerlas. El Abuelo había traído algunos objetos realmente interesantes desde lugares casi míticos —la gran biblioteca de Alejandría, la Pirámide de Keops, el Kremlin, el Vaticano, Fort Knox—, todos los lugares donde estaban almacenados los tesoros y el conocimiento que había existido hada miles de años.

 

Le gustaba ir a esa parte del Pasado, el período antes de las guerras termonucleares, y coleccionar cosas. Naturalmente, los libros, las joyas y los metales no tenían utilidad, excepto para un anticuario, pero el Abuelo era un romántico y le gustaban los viejos tiempos.

 

Era extraño pensar en él como en el dueño del Viajero, pero por supuesto él no había sido su creador. El padre de Juliette era quien lo había construido realmente, y el Abuelo tomó posesión de él después de que su padre muriera. Juliette sospechaba que el Abuelo había matado a su padre y a su madre cuando ella era todavía un bebé, pero nunca había podido estar segura de ello. Tampoco importaba; el Abuelo era siempre muy bueno con ella, y además, pronto iba a morirse, y entonces ella sería la dueña del Viajero.

 

Acostumbraban a bromear frecuentemente sobre ello.

 

—He hecho de ti un monstruo —decía el Abuelo—. Y algún día tú terminarás destruyéndome. Tras lo cual, por supuesto, procederás a destruir todo el mundo... o lo que queda de él.

 

—¿Y eso no te da miedo?

 

—Claro que no. Ése es mi sueño, la destrucción de todo. Un final para esta decadencia. ¿Te das cuenta de que hubo un tiempo en que había más de tres mil millones de habitantes en este planeta? ¡Y ahora hay menos de tres mil! Menos de tres mil, encerrados en estos Domos, prisioneros gracias a los errores de sus padres, que envenenaron no sólo el mundo exterior sino también el espacio abierto en su intento de transformar el orden atómico del universo. La humanidad está virtualmente extinta; lo único que harás tú será acelerar el final.

 

—Pero ¿no podríamos ir hacia atrás, a otro tiempo, en el Viajero? —preguntaba ella.

 

—¿Hacia atrás a qué tiempo? El continuum es invariable; un acontecimiento conduce inexorablemente a otro, eslabones todos de una cadena que nos conduce al presente y a su inevitable fin de destrucción. Contamos con una supervivencia individual temporal, sí, pero de ninguna finalidad. Y ninguno de nosotros está capacitado para vivir en un ambiente más primitivo. De modo que quedémonos aquí y extraigamos todo lo que podamos de este momento. Mi alegría es ser el único poseedor y usuario del Viajero. En cuanto a la tuya, Juliette...

 

El Abuelo siempre se reía entonces. Ambos se reían, porque sabían cuál era la gran alegría de ella.




Juliette mató su primer juguete cuando tenía once años. El Abuelo se lo había traído como un regalo especial, de algún lugar del Pasado. Pero el obsequio no quería cooperar, y ella perdió la calma y lo golpeó con una barra de acero. De modo que el Abuelo le trajo otro juguete un poco mayor, y éste cooperó estupendamente; pero al final ella se cansó, y un día, también se deshizo de él.

 

Por supuesto, el Abuelo se enteró. Fue entonces cuando la bautizó Juliette; y a partir de entonces le trajo muchos juguetes que ella guardaba detrás de los espejos en su dormitorio.

 

Siendo invisible, podía encontrarle casi cualquier cosa en sus viajes; todo lo que tenía que hacer era utilizar un aturdidor y transportarlos de vuelta. Por supuesto, cada juguete tenía que ser descontaminado muy cuidadosamente; el Pasado pululaba de extraños microorganismos. Pero una vez los juguetes se habían vuelto adecuadamente antisépticos eran entregados. Siempre era delicioso ese momento de anticipación antes de que llegara uno nuevo.

 

¿Cómo sería? ¿Sería joven o viejo, salvaje o domesticado? Los había tenido de todo tipo, y cada posible combinación. A veces los mantenía vivos durante días antes de cansarse de ellos. En otras ocasiones deseaba que todo ocurriera muy rápidamente; esta noche, por ejemplo, sabía que se sentiría apaciguada tan sólo por la acción más directa.

 

Una vez se hubo dado cuenta de esto, Juliette dejó de jugar con sus paneles de espejos y se dirigió directamente donde guardaba el cuchillo. Sí, aún seguía allí. Ahora sabía lo que iba a hacer: llevaría el juguete con ella a la cama y luego, precisamente en el momento adecuado, combinaría sus dos grandes alegrías.

 

Se estremeció de anticipación; luego de impaciencia.

 

¿Qué clase de juguete sería? Recordó aquel otro, suave y frío, Benjamín Bathurst, un diplomático inglés del tiempo que el Abuelo llamaba las Guerras Napoleónicas. Y luego a la aviadora norteamericana, de un poco después en el Pasado; y también uno de los regalos más especiales: toda la tripulación de un velero llamado María Celeste. ¡Le habían durado semanas!




Sorprendentemente, en ocasiones había llegado incluso a leer cosas sobre sus juguetes después. Porque cuando el Abuelo se acercaba a ellos con su aturdidor y los traía, desaparecían para siempre del Pasado, y si de alguna forma eran conocidos o importantes en su tiempo, tales desapariciones eran notadas. Así, algunos de los libros relacionaban «misteriosas desapariciones» que ocurrían de tanto en tanto y que, por supuesto, nunca eran explicadas.

 

Juliette palmeó la almohada, ahuecándola, y volvió a dejarla en su sitio, deslizando debajo el cuchillo. Ya no podía esperar más; ¿qué era lo que lo estaba entreteniendo? ¿Por qué no llegaba aún su juguete?

 

De pronto, la voz de su Abuelo le llegó desde el altavoz.

 

—Querida, te envío una pequeña sorpresa.

 

Eso era lo que decía siempre; formaba parte del juego. Juliette soltó el mando del comunicador.

 

—Me muero de la curiosidad —dijo—. Dime cómo es.

 

—Es un inglés. De la época victoriana. Muy formal y educado, por lo que parece.

 

—¿Joven? ¿Guapo?

 

—Aceptable.

 

El Abuelo dejó escapar una risita.

 

—¿Quién es, alguien de los libros?

 

—Ignoro su nombre. No encontramos identificación durante la descontaminación. Pero por sus ropas y modales, y el pequeño maletín negro que llevaba cuando lo descubrí a primeras horas de esta madrugada, calculo que debe de ser un médico regresando de alguna llamada de urgencia.

 

Juliette sabía lo que eran los médicos por sus lecturas, por supuesto; como sabía lo que significaba «Victoriano». De algún modo, la combinación parecía correcta.

 

—¿Formal y educado? —rió ella.

 

El Abuelo rió también.

 

—Tienes algo en mente, estoy seguro.

 

—Sí.

 

—¿Puedo observar?

 

—No esta vez.

 

—Muy bien.

 

—No te enfades. Te quiero.

 

Juliette cortó la comunicación. Justo a tiempo, porque la puerta se estaba abriendo, y el juguete entró.

 

Ella lo miró, dándose cuenta de que el Abuelo había dicho la verdad. El juguete tendría unos treinta y tantos años, atractivo pero no guapo. No podía serlo, enfundado en aquel traje oscuro y con aquellas ridiculas patillas. Había algo casi deprimentemente refinado en él.

 

Un victoriano enrojeciendo, con la constitución de un toro ¡e ignorante de que aquél era su matadero. Era tan divertido que ella no pudo dominarse; avanzó inmediatamente y lo rodeó con sus brazos.

 

—¿Quién, quién es usted? ¿Dónde estoy?

 

Las preguntas habituales, formuladas de la forma habitual. Normalmente, Juliette se hubiera divertido dando respuestas evasivas destinadas a desconcertar. Pero esta noche sintió una impaciencia que no hizo más que aumentar cuando abrazó al juguete. Este empezó a respirar pesadamente, reaccionando, pero seguía desconcertado.

 

—Dígame, no comprendo. ¿Estoy vivo? ¿O esto es el cielo?

 

Ella se tendió de espaldas.

 

—Estás vivo, querido —murmuró—. Maravillosamente vivo. Pero mucho más cerca del cielo de lo que piensas.

 

Y para probar esa afirmación, su mano libre se deslizó bajo la almohada y buscó a tientas el cuchillo.

 

Pero el cuchillo ya no estaba allí. De alguna forma, había hallado el modo de abrirse camino hasta la mano del juguete. Y el juguete ya no era formal y educado; su rostro era como algo surgido de una pesadilla. Sólo un atisbo, antes de que el cegador destello de la hoja se abatiera sobre ella, una y otra y otra vez...




La habitación, naturalmente, era a prueba de ruidos. No descubrieron lo que quedaba de ella hasta pasados varios días. Allá en Londres, tras el último y misterioso crimen cometido a primeras horas de la madrugada, jamás se encontró a Jack el Destripador.