domingo, 10 de noviembre de 2019

Historia del Rock Nacional ( Tercera Parte )


Pueden leer la primera parte del informe haciendo click AQUÍ 

Pueden leer la segunda parte del informe haciendo click AQUÍ 

En el 2000 Viejas Locas se separó y cuando su líder Pity Álvarez formó su siguiente banda, Intoxicados, decidió nombrar su segundo álbum como No es solo rock&roll, mostrando desde el vamos un interés premeditado en los demás estilos musicales.






Ya llegando a los finales del auge del género, en abril de 2004, el grupo La Renga realiza un multitudinario concierto en el estadio del Club Atlético River Plate ante aproximadamente 74 000 espectadores, y la gran convocatoria fue lograda prescindiendo de publicidad en los medios masivos de comunicación, apelando al «boca en boca» y el anuncio en su sitio oficial.



Por el lado del reggae-pop, Los Pericos y Los Cafres dominaron la escena. Aunque la renovación del género se vea impulsada por festivales y bandas nuevas de diferente capacidad de convocatoria y creatividad.



El Ska tenía a La Mosca, Los Calzones y Kapanga como las versiones más comerciales con importante éxito nacional e internacional, pero Los Fabulosos Cadillacs seguían siendo la banda más famosa del género, mezclando rock, ska, rap, reggae y música latina, hasta su separación. Las bandas ska más underground que nacieron en los años ochenta inspiradas el rock steady británico han desaparecido en su totalidad. Inspiradas en la creatividad y el estilo brit-fussion de Sumo, los estilos del ska, el reggae y el punk no trascendieron los años ochenta con la fuerza alternativa que las caracterizaba.



Solo Dancing Mood, Mimi Maura, Cienfuegos o La Portuaria suponen un intento de ese espíritu creativo para un público de las clases medias sensible a la fusión contemporánea con ritmos latinos.



Una banda nueva del género es Karamelo Santo, de la ciudad de Mendoza (al igual que Los Enanitos Verdes). La banda cuenta con un sonido bastante nuevo de rock, punk, ska, reggae y cumbia que le ganó la atención de la crítica. El grupo pasó la mayor parte del período 2001 a 2007 haciendo giras por Europa y América​ y es la única banda que ha tocado en el Roskilde Festival de Dinamarca.



Algunas bandas del movimiento “alternativo” eran Perdón Amadeus, Martes Menta (con Carca que continua una original carrera solista), los platenses Peligrosos Gorriones, Massacre, Babasónicos (que estaba en camino a ser una de las bandas de primera línea del rock nacional).



Juana La Loca ganó popularidad con su disco de 1997 Vida Modelo; mientras que el primero fue ganando más seguidores con cada nuevo álbum, hasta llegar a su disco Jessico (2001), calificado unánimemente como el mejor disco de 2001.



Del mismo modo, bandas muy cercanas al punk y al hardcore como Shaila y Fun People rotaban continuamente en el circuito under, mientras que otras que alcanzarían el mainstream de la siguiente década, como Catupecu Machu y Árbol hacían sus primeras experiencias.



En la escena del metal, O'Connor, exponente del metal clásico, salió del underground a comienzos de 2000, junto con Cabezones (banda de influencias darks) y Carajo. Los Natas originalmente un grupo de stoner rock, en sus últimos álbumes fue pasando a un sonido más experimental y estridente con una propuesta cercano a la psicodélica, inspirada en The Doors, los primeros álbumes de Black Sabbath o Led Zeppelin. Se diferencias estilísticamente del maistream del 'metal' local, aunque reconocen en Pappo's Blues o Color Humano una fuente creativa.



A partir del incendio ocurrido en Cromañon el 30 de diciembre de 2004 se abrió otra etapa en el rock nacional. Luego de la tragedia, la repercusión y el escándalo que se produjo tanto hacía Callejeros como a Chabán duró varios años. A partir de la tragedia se cerraron decenas de lugares no habilitados para funcionar, y el rock underground perdió lugares para tocar. El rock en general sufrió una parálisis dado el aumento en las medidas de seguridad y en la clausura de locales.



Por otra parte, el rito de prender bengalas en los recitales se convirtió en un tabú que en la actualidad cuenta con una presencia prácticamente nula. Esto, sumado a la progresiva decadencia de las bandas de rock stone​ produjo un recambio en la escena nacional, donde las bandas de pop rock y alternativas como Babasónicos, Árbol, Cielo Razzo, Catupecu Machu, Los Tipitos, Carajo, Guasones, Las Pastillas del Abuelo, El Bordo, Salta la Banca, Eruca Sativa y otras bandas uruguayas que se masivisaron en Argentina pasaron al estrellato gracias a estas nuevas actitudes de la sociedad adoptadas pos-Cromañon. Con los locales clausurados surge el boom de los grandes festivales de rock nacional al aire libre, entre ellos el Cosquín Rock, el Personal Fest, el Quilmes Rock y el Pepsi Music, donde las bandas recién nombradas adquirieron primordial importancia.



Durante este período se produjo el surgimiento de la mayor cantidad de bandas indie en la Argentina, por consecuencias que deja la tragedia de República Cromañón. Todos estos grupos salen a la luz producto del avance de internet y las redes sociales, boliches underground y centros culturales. Este tipo de bandas comenzó a tomar gran importancia en la escena local a principio de la década de los 2010, ejemplo de esto son: Eruca Sativa, Connor Questa, Él Mató a un Policía Motorizado, Mustafunk, Sewer, Guauchos, Sig Ragga, Cirse, Huevo, Los Espíritus, Octafonic, Banda de Turistas, Caballo, Bicicletas, Sur Oculto, Científicos del palo, y otras más, todas pertenecientes a distintos sub-géneros que van desde el rock más puro a fusiones con el funk, el jazz, la música electrónica, el rock progresivo y hasta el reggae.



Hoy a partir de las 15:30 a 20 hs ( Arg ), pueden escuchar las canciones de los artistas que se mencionaron en el primer, segundo y tercer informe en http://www.airefm.com.ar/

domingo, 3 de noviembre de 2019

Frida y Diego: En el País de las Calaveras de Fabian Negrin


Sinopsis

Es el día de los muertos. En México, las personas se preparan para la gran fiesta que celebra esta tradición. Como de costumbre, ese día Frida y Diego tienen una discusión. Frida sorprende a Diego a punto de besar a Rosa Spinosa. Furiosa, se escapa a través del cementerio. A partir de ese momento comienza una aventura que llevará a Frida y Diego al más allá.



“ La gente que llega aquí está tan contenta de abandonar su aburrida vida, que nunca nadie ha vuelto a partir “.



Opinión Personal 

Ayer fue el día de muertos en México y no quería dejar pasar de poder recomendar este libro de cuentos  que abarca dos cosas muy importantes de ese país, Frida Kahlo y el  Día de Muertos.

Como les había contado es un cuento que los protagonistas en Frida y su novio Diego Rivera pero no adultos, sino son niños. La historia se centra en los preparativos del día de muertos, pero cuando Frida está festejando en la tumba de su familia, encuentra a Diego besándose con su mejor amiga (ni en un libro para niño se salva la pobre Frida), cuando lo corre para darle su merecido él cae en un pozo y Frida se tira para rescatarlo, pero no era un pozo común ni corriente, sino un pasadizo a la tierra de los muertos.  Como es cortito, la reseña también lo será jajaja. Así que los dejare con la intriga de que paso en ese mundo.


En cuento al formato del libro es bellísimo es tapa dura y tiene unas ilustraciones que se maravillaran, aparte dato importante que hay que destacar para los más peques o el que quiera saber algo más sobre los personajes, en el final tiene un glosario de quienes fueron los personajes y algunos personajes que aparecen como los XOLOITZCUINTLE (que son una raza de perros provenientes de México,  en mi país  son los famoso perros pila y no porque sean muy activos jajaja).


En definitiva es un libro que recomiendo para leerlo en familia, coleccionarlo y a los que son fanáticos de Frida Kahlo.

Sobre el Autor


Fabian Négrin es un aclamado ilustrador argentino que desarrolló su carrera en Europa, luego de exiliarse en México, donde cursó estudios de Arte y vivió durante ocho años. A partir del año 2001, sus trabajos como autor e ilustrador comenzaron a ser publicados principalmente en el sello Orecchio Acerbo, pequeña editorial italiana reconocida por su exigencia y la calidad de sus autores. En 2010 ganó el Premio No-Ficción en la Feria de Bolonia.



jueves, 31 de octubre de 2019

Conviérteme en una Bruja


Quiero ser como tú -le dije a la bruja. Ella enarcó sus espesas y negras cejas. El cabello negro, liso y largo le llegaba hasta los hombros. Ladeó la cabeza y me observó con ojos fríos y plateados.
Le devolví la mirada, sin pestañar, desafiándola. El mentón me temblaba un poco, pero por lo demás no moví un músculo.
Tuve que hacer acopio de valor para ir a la casa de la bruja. La mayoría de los niños del barrio no se atreve a acercarse a ella, ni siquiera a subir por la colina sobre lo que está situada.
Pero yo era muy valiente.
O, mejor dicho, estaba desesperada.
Quizá penséis que es un disparate ir a casa de una bruja, pero si conocierais mi vida, lo comprenderíais.
Ella representaba mi última esperanza.
Gemma Rogerson es una bruja de verdad, y todos los habitantes de Maywood Falls lo saben. Las personas acuden a Gemma en busca de ayuda cuando todo lo demás falla. Le piden que formule un encantamiento para mejorar sus vidas o para sacarlos de un apuro.
A veces incluso le piden que eche un maleficio sobre sus enemigos.
¡Gemma es muy poderosa!
Un día lanzó un maleficio sobre el señor Fraley, el dueño de la tienda de coches de segunda mano, porque se enteró de que éste vendía coches robados. El señor Fraley se pasó dos años hipando sin parar ¡y no vendió un solo coche!
No me lo he inventado. Lo dieron en las noticias.
También dieron en las noticias que Gemma había gastado una broma muy cruel al alcalde Krenitski. Durante una conferencia de prensa, le salió de la nariz y las orejas un millón de moscas, y de sus ojos unos gusanos largos y morados.
Gemma puede utilizar sus extraordinarios poderes para hacer el bien, y también para hacer el mal.
Pero a mí no me importaba. Necesitaba ayuda.
Así que allí me encontraba, de pie en su cocina, mirándola sin pestañear. El sol del atardecer penetraba a través de las ventanas cubiertas de polvo. La luz bañaba la estantería repleta de libros y los estantes llenos de tarros y frascos que contenían plumas, polvos, insectos y huesos diminutos.
Por fin Gemma se movió. Cuando atravesó la habitación, su vestido largo y arrugado crujió. Mientras se acercaba, observé su bello y blanquecino cutis. Sus ojos eran luminosos y perspicaces, sus labios suaves y carnosos.
¿Cuántos años tenía? Era difícil de precisar. Quizá treinta, o menos.
Gemma me apretó el brazo con su mano pálida y delicada.


-¿Tienes miedo? -preguntó con voz suave y aterciopelada.

-N-no -balbucí-. Creo que no.

Me apretó el brazo con más fuerza, hasta emblanquecerme la piel.

-Pues deberías tenerlo -dijo.

Aguanté la respiración.
¿Había cometido un error al ir allí?
Por fin Gemma me soltó el brazo. Sus uñas negras refulgieron cuando alzó la mano para apartarme un mechón de pelo lacio y castaño de la frente.

-¿Por qué quieres ser una bruja, Samantha? -respondí exhalando un prolongado suspiro.

Entonces se lo conté todo, incapaz de contenerme.
Le dije que odiaba mi aspecto, mi barbilla puntiaguda, mi nariz respingona, mi pelo ralo, color de rata.
Le dije que no tenía amigos, que los niños en la escuela se reían de mí porque soy fea y bizca.
Le enumeré los apodos horribles que me habían puesto los niños y le confesé que ni siquiera les caía bien a los maestros; que todos me trataban con crueldad; que mis padres no me hacían el menor caso y se volcaban en Roddy, mi hermano menor.
Le conté muchas más cosas. Me costaba explicárselo, pero al mismo tiempo me sobrevino un gran alivio.
Confiaba en que ella se percataría de lo desgraciada que me sentía. Quizá Gemma comprendería por qué había dejado mi temor a un lado y había acudido a verla.
Mientras yo le relataba mi desdichada historia, Gemma mantenía fijos en mí sus ojos plateados, sin pestañear. El sol a ratos se disipaba y a ratos volvía a lucir, envolviéndonos en sombras o iluminándonos con su resplandor.
Oí en tictac de un reloj en la habitacíon contigua.
Me detuve para recobrar el aliento. Miré las atestadas estanterías de la cocina, contemplando maravillada los misteriosos frascos que contenían alas de insectos y diversas partes de animales.
De pronto Gemma frunció el ceño.

-De modo que te sientes muy desgraciada -murmuró-. Pero ¿por qué has acudido a mí, Samantha? ¿Por qué quieres ser una bruja?

-¡Deseo... deseo tener poderes mágicos! -exclamé-. Quiero demostrar mi poder a los demás, vengarme de ellos por tratarme con crueldad, por burlarse de mí, por meterse siempre conmigo.

-¿Vengarte? -preguntó Gemma achicando los ojos-. ¿Deseas vengarte?

-¡No! ¡No sólo quiero vengarme! -repliqué alzando la voz debido a la emoción que me ambargaba-. Mucha gente acude a ti en busca de ayuda. Te temen, pero te respetan. Yo también quiero que la gente me respete.

Respiraba de manera agitada. Por mis mejillas resbalaban gruesos lagrimones.
Gemma movió la cabeza, apartándose la hermosa melena negra del hombro.

-¿Estás segura de querer ser como yo? -preguntó, examinándome con aquellos ojos tan intensos-. ¿Quieres que te conceda unos poderes mágicos?

Asentí con vehemencia, dejando que las lágrimas brotaran.

-Sí, sí. Te lo suplico. Hace tiempo que sueño con ello. Haré lo que sea con tal del conseguirlo.

-¿Lo que sea? -preguntó Gemma sin dejar de observarme. Luego me indicó que me sentara en un taburete de la cocina-. Puedo hacer lo que me pides, Samantha -dijo suavemente-, pero deberás pagar un elevado precio por ello.

-¿Un precio? -pregunté con voz entrecortada.

-Por supuesto -contestó Gemma cruzando los brazos sobre la pechera de su vestido negro-. Un precio muy alto. Quizá no estés dispuesta a pagarlo.

-Haré lo que sea -repetí-. No tengo dinero, pero...

-No quiero dinero, Samantha -me interrumpió Gemma-. El dinero no significa nada para mí. Si estás decida a convertirte en una bruja, debes pagar un precio mucho más elevado que el dinero.

-¿Qué... qué debo hacer? -inquirí-. ¿Qué es lo que deseas?

-Tráeme a tu hermanito -respondió Gemma sin titubear.

-¿Qué? -pregunté horrorizada.

-Tu hermanito. Ése es el precio -insistió Gemma-. Tráemelo, y te convertiré en una bruja.

La miré con los ojos arrasados en lágrimas. Sentí un nudo en la garganta. Tenía el estómago revuelto debido a la tensión.

"¿Cómo voy a llevarle a mi hermanito? -pensé-. ¿Seré capaz de semejante cosa?"



Papá se hallaba en la sala de estar, leyendo el periódico. Ni siquiera alzó la vista cuando entré. Lo saludé, y él me respondió con un gruñido.
Mamá estaba en la cocina, cortándoles los rabos a unas judías verdes.

-Hola -dije. Mi madre sabe que odio las judías verdes. Supongo que por eso las comemos cada noche.

-Siempre vas despeinada -comentó mamá-. ¿No puedes hacer algo con ese pelo?

-No... no lo sé -respondí.

-Si te arreglaras un poco casi parecerías guapa -aseveró mamá sin apartar la mirada de las judías.

-Gracias por el cumplido -repuse.

Mi madre nunca me dice cosas agradables. Jamás.

-¿Dónde está Roddy? -pregunté.

-Acostado en su cuna. Durmiendo. No lo despiertes -dijo mi madre-. He tardado horas en  dormirlo. No entres en su habitación, Samantha. Siempre consigues asustarlo.

-No te preocupes -respondí.

Salí de la cocina y me dirigí directamente a la habitación de Roddy. Estaba dormido, arrebujado en su pijama amarillo de felpa. Era calvo y sonrosado, adorable a más no poder.
Apoyé las manos en el borde de la cuna y contemplé a mi hermanito. Sentí las manos frías y sudorosas y un vacío en el estómago.

"¿Seré capaz de hacerlo? -me pregunté-. ¿Seré capaz de hacerlo? -me pregunté-. ¿Seré capaz de raptar a mi hermanito y entregárselo a la bruja?"

Me incliné sobre él. Roddy abrió los ojos, alzó una manita rolliza y sonrosada y me agarró el pelo.

-¡Ay! -exclamé.

Me tiró del pelo con todas sus fuerzas.

-¡Suéltame -dije intentando apartar la cabeza, pero Roddy se metió el mechón en la boca-. ¡Suéltame, Roddy! -repetí. Entonces tomé su puño entre ambas manos y traté de obligarlo a abrirlo.
Mi hermano agarra todo lo que tiene a mano. Es un niño muy fuerte. Un día me asió la nariz y la apretó con tanta fuerza que la hizo sangrar.

-¡Suéltame! ¡Me haces daño! -grité. Por fin logré forzarlo a abrir el puño y soltarme el pelo.

Roddy rompió a berrear a voz en cuello al tiempo que agitaba los puños enfurecido.
-¿Qué ocurre? -preguntó mi madre entrando precipitadamente en la habitación-. Te dije que no lo despertaras, Samantha.

-Pero... pero -titubeé-. ¡No es mi culpa mía! ¡Me agarró del pelo!

-Sal de aquí -me ordenó mamá, tomando al bebé en brazos-. Siempre lo asustas. ¡Sal de aquí!

Di media vuelta y salí corriendo.
Entré en mi habitación y me arrojé boca abajo en la cama.
De pronto decidí que lo haría. Llevaría a Roddy a Gemma.
Y punto.


Esperé hasta bien avanzada la noche. Mis padres se habían acostado. Roddy dormía.
Entré con sigilo en su habitacíon y me acerqué a la cuna. Roddy dormía con el pulgar en la boca, haciendo gorgoritos.
De pronto caí en la cuenta de que me estremecía de pies a cabeza.

-Lo siento, Roddy -musité-. Debo hacerlo. No tengo más remedio.

Alcé a mi hermanito en brazos y lo sostuve contra mi pecho. Tenía la piel suave y calentita. Olía muy bien. Continuó emitiendo gorgoritos, pero no se despertó.
Caminando de puntillas, procurando no hacer el menor ruido, salí al pasillo.

"¿Es posible que yo esté haciendo esto?", pensé sin dejar de temblar.

Tregué saliva. Sabía que si recapacitaba dejaría a Roddy en la cuna y asunto terminado.
De modo de eché a correr.
Atravesé el pasillo y la sala de estar y salí por la puerta principal.
Atravesé el jardín, crucé la calle y seguí adelante sin dejar de correr. Oí el murmullo del viento a través de los árboles. Era una noche sin luna ni estrellas. Por la mi pecho, corrí a través de la oscuridad. Subí la colina hasta llegar a la casa de Gemma.
No me detuve a llamar a la puerta, sino que irrumpí precipitadamente.
Hallé a Gemma en la cocina, de pie ante los fogones, preparando un té negro y espeso.
Me detuve en el umbral. Roddy dormía plácidamente en mis brazos.
Gemma se volvió hacia mí y me miró sorprendida.

"Pero, ¿qué estoy haciendo? -pensé de nuevo-. ¿Seré capaz de entregarle a mi hermanito?"
Sí.
Hacía tanto tiempo que soñaba con cambiar mi vida...
-Toma -dije. Cerré los ojos y deposité a Roddy en brazos de Gemma.
Ella me miró boquiabierta. Sostenía al niño como si fuera un balón de rugby y se dispusiera a darle una patada. Me miró a mí y luego al bebé.
-De modo que estás decidida, Samantha -dijo por fin, sin poder disimular su asombro-. Es cierto que deseas convertirte en una bruja.
Asentí con la cabeza.
Roddy levantó sus bracitos y se desperezó sin abrir los ojos.
-¿Qué... qué piensas hacer con él? -pregunté a Gemma con voz temblorosa.
Gemma sonrió y acarició la barbilla de Roddy con el dedo.
-Necesito polvo de bebé -respondió-. Voy a triturar sus huesos.
-¡NO! -grité-. ¡No puedes hacer eso!
Gemma se echó a reír.
-Era una broma, Samantha -dijo.
-¿Qué vas hacer con él! -insistí.
-Nada -contestó Gemma sentando al bebé sobre su huesudo hombro-. Era sólo una prueba, Samantha.
-¿Una prueba? -pregunté perpleja.
-Quería comprobar si hablabas en serio -me explicó-. Quería comprobar si hablabas en serio -me explicó-. Quería ver hasta dónde estabas dispuesta a llegar para alcanzar tu propósito.
-Pues ahora ya lo sabes -dije-. ¿Cumplirás lo prometido?
-Ven aquí -me indicó Gemma dirigiéndose hacia la mesa con el niño en brazos.
La seguí. Mi corazón latía con violencia y me temblaban las rodillas.
-Las he preparado esta tarde.- Gemma señaló dos cápsulas verdes que resposaban sobre la mesa-. Ingiere una y yo ingeriré la otra. Así intercambiaremos nuestros cuerpos.
-¿Qué? -pregunté atónica. Estaba tan aturdida que tuve que sujetarme al borde de la mesa para no caer redonda-. ¿Quieres que intercambiemos nuestros cuerpos?
Gemma asintió con la cabeza; su cabellera negra y lustrosa le caía sobre los hombros.
-Penetrarás en mi cuerpo y te convertirás en la bruja Gemma, con todos mis poderes y conociemientos -dijo ésta sonriendo-. Y yo penetraré en tu cuerpo y me convertiré en Samantha, la niña de doce años. Intercabiaremos nuestros cuerpos y nuestras vidas.
-Me siento muy sola aquí. Y estoy cansada de sortilegios y maleficios. Estoy aburrida. Me atrae la idea de comenzar de nuevo en un cuerpo nuevo, con una nueva familia.
Roddy abrió los ojos y miró alrededor. Gemma lo sentó sobre su otro hombre.
-Tranquilo -susurró con ternura al niño-. Cálmate, pequeño. A partir de ahora serás mi hermanito.
Tragué saliva.
-¿Estás segura de que deseas vivir con mi familia? ¿De que quieres vivir mi vida?
Gemma me observó con frialdad.
-No me hagas perder tiempo, Samantha. Estás a punto de conseguir tu deseo, lo que siempre has soñado. ¿Estás dispuesta a hacerlo? ¿Estás dispuesta a ingerir la cápsula y convertirte en mí?
Dudé por unos instantes. Miré a Roddy y las dos cápsulas verdes que reposaban sobre la mesa.
"Seré hermosa -me dije-. Poseeré dotes mágicos y poder. La gente me respetará. Acudirá a mí en busca de ayuda. Me temerá..."
-Sí -afirmé-, lo haré, Gemma. Estoy dispuesta.
Los ojos de Gemma centellearon de emoción.
-¡Excelente! -exclamó. A continuación tomó una de las cápsulas, se la llevó a la boca y tragó.
Respiré profundamente. Alargué una mano temblorosa para tomar la cápsula.
-¡Apresúrate, Samantha! ¡Vamos, vamos! -me apremió la bruja.
Sin embargo, antes de que yo alcanzar a tomar la cápsula, Roddy se apoderó de ella.
-¡No! -exclamamos Gemma y yo a la vez.
Roddy ingirió la cápsula.
-¡No! ¡No! ¡No! -gritamos las dos.
Contemplé horrorizada a mi hermanito. Al cabo de unos segundos Gemma y él habían intercambiado sus cuerpos.
Roddy, convertido en bruja, permanecía de pie junto a la mesa de la cocina, con el vestido negro de Gemma.
Sostenía al niño en brazos. Gemma no cesaba de revolverse ni de agitar sus puñitos en el aire. Se había convertido en el bebé, en brazos de Roddy la bruja.
Yo no había cambiado. Continuaba siendo Samantha.
-¡Te juro que me vengaré de ti! -me gritó la bruja, furiosa.
Bajé la vista y miré al niño, rojo de ira.
-¡Os juro que me vengaré de los dos! -chilló.


Autor: R.L. Stine