martes, 24 de diciembre de 2019

El Regalo de Navidad


Una familia tenía la costumbre de celebrar la Navidad por todo lo alto. Cada año se reunían a cenar todos juntos; cada persona debía llevar un platillo diferente para compartir con los demás. Algunos llevaban pastas y ensaladas, otros ponche para beber, a alguien más le tocaba el postre y la abuela siempre preparaba el pavo navideño, atiborrado con un delicioso relleno que a todos encantaba.
Antes de eso, aprovechaban para entonar algunos villancicos, pedir por el bien de todos los familiares y darse los mejores deseos.
Tras haber cenado en abundancia llegaba la hora de los regalos, en la cual todos los miembros de la familia se sentaban en torno al árbol para intercambiar los obsequios que habían traído. 
Antes se organizaban con tiempo, para que cada persona supiera quien le tocaba. Los regalos estaban contados y debidamente envueltos.


Pero aquel año, sucedió algo que desconcertó mucho a todos. Había debajo del árbol un único regalo, cuyo envoltorio era más precario de los otros: solo una caja de cartón con un cordel atado en forma de moño.
Cada una de las personas notó que aquello no estaba mientras se encontraban cenando, y que no habían sido ellas quienes lo habían traído. No obstante, también cada uno asumió que bien podía ser un obsequio añadido a última hora por cualquiera de los otros.
Se dispusieron entonces a entregarse sus regalos, todos ellos repletos de alegría y abrazándose con mucho cariño entre sí. Así fueron acabándose todos los obsequios, hasta que solo quedo aquel tan misterioso.

—¿Y de quién es ese regalo? ¿A alguien se le ha olvidado entregarlo?

—Pues mío no es, creí que sería de alguien más.

—No, yo no lo traje y no lo había visto cuando llegué.

—Qué extraño.

Quedó claro que el objeto no pertenecía a ninguno de los presentes y con mucha extrañeza, el padre de familia se dispuso a abrirlo. Lo que había dentro les heló la sangre a todos: únicamente habían puesto un pedazo de alambre y un cuchillo muy afilado. Ambos iban acompañados de una nota que ponía: «Para quienes están en la puerta».

—¿Qué clase de broma de mal gusto es esta? —preguntó el padre— ¿Quién puso esto debajo del árbol?

Todos negaron, pálidos y confundidos. En ese momento, alguien llamó a la puerta, dejándolos paralizados…


La mañana de Navidad del día siguiente, la policía se encontró con un espectáculo horrible en la casa de la familia. Todos los presentes habían sido asesinados cruelmente y no había ni pista de los autores del crimen. Parecía como si los inquilinos de la casa hubieran tratado de defenderse, en vano.                      
Nunca se resolvió el misterio. 
Si vas a abrir tus regalos de Navidad, quizá sea mejor que les eches un vistazo con mucha anticipación. Nunca se sabe lo que un extraño puede dejar bajo el árbol.


domingo, 22 de diciembre de 2019

Lindsey Stirling


Lindsey Stirling (Santa Ana, California, 21 de septiembre de 1986)​ es una violinista, bailarina, vocalista, artista de performance y compositora estadounidense. Ella presenta actuaciones de violín coreografiadas, tanto en directo como en vídeos musicales encontrados en su canal de YouTube, que creó en 2007.



Stirling interpreta una variedad de estilos musicales, de la música clásica al pop y del rock a la música electrónica de baile. Aparte de su trabajo original, su discografía contiene versiones de canciones de otros músicos y varias bandas sonoras.​ Su vídeo musical, «Crystallize» finalizó en la posición número 8 de los vídeos más vistos en 2012, y su cover de «Radioactive» junto con Pentatonix ganó en la categoría de «Respuesta del año» en los primer YouTube Music Awards en 2013.​ Stirling logró vender un millón de sencillos mundialmente en agosto de 2014. ​ A partir del 30 septiembre de 2017, su canal de YouTube Lindseystomp superó los 10 millones de suscriptores y más de 2 mil millones de visitas totales.




Stirling ha sido nombrada por la Revista Forbes en su lista «30 Under 30 In Music: The Class Of 2015». Forbes anota, en dicha lista, su posición dentro de los cuartos de final en la temporada 5 de America's Got Talent en 2010, ​ su posición en el número 2 en la lista estadounidense Billboard 200 por su segundo álbum Shatter Me en 2014 y sus 10 millones de suscriptores en YouTube.



El álbum de debut homónimo de Stirling fue un éxito comercial en Europa, vendiendo 200,000 copias en Alemania, ganando una certificación platino; tres certificaciones adicionales otorgadas en Austria, Suiza y Polonia. El álbum de debut fue nominado para los Billboard Music Awards de 2014 en la categoría de Top Dance/Electronic Albums.​ El segundo álbum de Stirling, Shatter Me, ganó los Billboard Music Awards de 2015 por Top Dance/Electronic Albums.

domingo, 15 de diciembre de 2019

Entrevista a la Autora Nora Z. Wilson


Nora Z. Wilson nació en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, en 1984. Escribió su primer cuento a los seis años y fue publicado en el diario del colegio. Nunca paró de escribir. Combinó su carrera de Ciencias de la Comunicación en la UBA con talleres de guion y narrativa.

Comenzó a dedicarse de manera independiente al guion ficcional y documental y al ter- minar sus estudios empezó a trabajar en guion televisivo. Coautora de un ciclo documental sobre Lunfardo y autora de varias producciones ficcionales independientes, con varios programas documentales y educativos en su haber. Estudió dramaturgia con Mauricio Kartún e Ignacio Apolo y dirección teatral con Rubén Szuchmacher.

Estrenó dos obras teatrales como autora, una de ellas también como directora: Grasita y Muñequita robada. Tiene una tercera en proceso.


Tiffany: ¿Qué cosas no pueden faltar en tu escritorio a la hora de sentarte a escribir?

Nora: Mate.
Contundente.

Tiffany: ¿Cuáles son los autores que consideras que han influenciado en tu narrativa?

Nora: Qué difícil… Elsa Bornemann sin duda fue mi primera influencia. Cortázar fue una influencia muy identificable, Señorita Cora fue un antes y un después en mi forma de escribir y jugar, y los Cuentos de cronopios y de famas también. Deborah Smith me propuso una nueva manera de relacionarme con los personajes. Anne Rice, incluso si no es una autora particularmente favorita (es, digamos, una más que me gusta) sí me influyó bastante. Raro, ¿no? Pero el juego que logra en Lestat de tener un personaje cínico, cruel, indudablemente amoral, pero al mismo tiempo vulnerable, querible, atractivo y fascinante fue sin duda algo que influyó mucho en Los Frutos Malditos, porque me mostró un camino posible. Y Wilbur Smith, con Río sagrado, me abrió la cabeza a la maravilla de la novela histórica que luego expandí con Jean Plaidy y Noah Gordon. Y, seré pochoclera, con la saga de 50 sombras, E.L. James me sumó algo muy interesante a lo que ya me había surgido con Lestat.


Tiffany: ¿Por qué crees que cada vez hay más fanáticos que se suman al gusto por la literatura juvenil conocida como “Young adult”?

Nora: Es una excelente pregunta. Posiblemente sea porque esa primera juventud, final de la adolescencia, principio de la adultez, es una época de grandes primeras experiencias, una época en que todo parece posible, en que está empezando a descubrirse la libertad de crecer pero todavía no llegaron las responsabilidades más pesadas.
Y es una época de primeros grandes amores. Quizás no todos lo pasaron bien en esa época, pero ¿quién no quiere revivir esa libertad, esa novedad y esas infinitas posibilidades desde la seguridad que da un libro?
Es una época de emociones intensas. Quizás eso lo resuma.

Tiffany: ¿Tus historias qué le proponen al lector?

Nora: Considero que lo que escribo en general tiene varios niveles. Como los Simpsons (sí, estoy citando Los Simpsons, pero los capítulos viejos). Podés hacer una lectura superficial en la cual lo que busco es que el texto sea atrapante, que sea entretenido. Pero en el fondo, siempre estoy buscando cuestionar. Escribo cosas incómodas, me gusta romper con la corrección política y desafiar, poner en duda ciertas cosas que se dan por sentadas (y eso molestó a varias de las primeras reseñadoras). No me considero para nada una autora rupturista, no escribí “La lección de anatomía”. Sí considero que, desde mi lugar y con sutileza, me doy la libertad, como mi personaje Hervé (que en esto es un fiel reflejo de mí misma) de no dejar un solo “por qué” sin preguntar. No me gusta conformarme con lo que otra gente me dice que tengo que pensar y siempre quiero ver más perspectivas sobre todo. Mi curiosidad y mis dudas siempre han sido la parte más insufrible de mi personalidad y también la que más amo.
No obstante, creo que nada de esto sería válido, en literatura, si la lectura es tediosa o aburrida. Mauricio Kartún, maestro con el que estudié dramaturgia, decía en sus clases algo que me fascinó: que hacer una obra aburrida es como si invitaras a alguien a comer a tu casa y le tiraras el churrasco al piso, creyéndote que lo que hiciste fue tan bueno que no le debés al otro la más mínima cortesía. Y el autor tiene que entender que el lector siempre tiene el poder de cerrar el libro y ponerlo en Marketplace. La palabra final es del lector. Mi ideal es que no quiera soltarlo.


Tiffany: ¿Las ideas para desarrollar en una novela surgen totalmente de tu imaginación o sueles tomar vivencias o anécdotas como disparador de la trama?

Nora: En cuanto a novela, las ideas generales surgen de mi imaginación o, en general, de algo que leo en alguna parte, y después de mis vivencias cotidianas o de mis lecturas (que para una lectora empedernida es más o menos lo mismo, no noto mucho la diferencia entre la panadería y un libro) y sobre todo la investigación, voy haciendo acopio de ideas.
Otros formatos salen más de mi experiencia inmediata. He encontrado que en cuento soy más cotidiana y en teatro soy muy abiertamente personal. Cada género da lo suyo. La novela me permite el vuelo de crear mundos, que es maravilloso.

Tiffany: Tu primera novela: Los frutos malditos es una historia de fantasía paranormal. Cuéntanos si hay alguna novela u otro proyecto a futuro relacionado con esta temática.

Nora: ¡Síííííííí! Estoy trabajando en una trilogía sobre una orden de magos que arranca en la Francia medieval y termina en Argentina a mediados del Siglo XX. Tiene algún lejano elemento de precuela de Los frutos malditos pero muy lejanos. Y me ha permitido la fascinante tarea de investigar, investigar, investigar e investigar. Y así terminé con seis cuadernos de apuntes… Ahora ya me falta poco de la preparación y pondré manos a la obra. ¡Espero que sea un crecimiento respecto de la primera!

Tiffany: Por último: Todos tenemos un libro y una película que nos gusta tanto que no perdemos oportunidad de recomendarlos.  ¿Cuáles serían ese libro y película que le gustaría recomendar?

Nora: ¡Qué difícil elegir! Me gustaría recomendar miles, pero el libro que efectivamente recomiendo una y otra vez es “Un beso de Dick”, de Fernando Molano Vargas, un autor colombiano. Es un libro muy poco conocido (sé lo snob que suena recomendar un libro poco conocido, me avergüenzo de mí), porque de hecho sólo tuvo una edición académica en vida del autor, que murió muy joven, pero es una historia bellísima, narrada desde una sensibilidad y una simpleza que engancha y emociona. Su segundo libro, Vista desde una acera, fue publicado recientemente, y yo lo leí como un manuscrito que circulaba en pdf con notas hechas a mano por el autor. Y es una obra de arte magistral. Pero muchísimo más duro que el primero, ya que lo escribe en el proceso de perder a su pareja y luego morir él mismo por una aún muy desconocida enfermedad llamada sida. Y narra el desesperante proceso de perderse en algo tan desconocido y fatal. Pero al mismo tiempo es un libro profundísimo sobre el amor. Sin duda es lo que más recomiendo.
Y película, probablemente La ola. Esa película me cambió la cabeza. La sencilla lógica con la que demuestra que en realidad el pensamiento fascista, absolutista, es un monstruo que está en todos nosotros porque echa sus raíces en algo que es tan inextirpable al ser humano como es la necesidad de pertenecer y ser aceptado. Demuestra que la maldad no es algo que exista, sino que todos nosotros, con los ideales más nobles, tenemos la posibilidad de convertirnos en esos demonios que queríamos vencer. Y es algo que está pasando tantísimo hoy en día en todo el mundo, en buena medida fogoneado por las redes sociales que hacen que para todo encuentres (y selecciones a dedo) un grupo de pertenencia que te ratifique que lo que vos pensás no es una opinión sino el sentido común y la única verdad posible.



Los Frutos Malditos

Editorial: Del Nuevo Extremo

UNA MALDICIÓN CAMBIA LA VIDA DE TRES ADOLESCENTES QUE OSCILARÁN ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE.

Hervé Manath tiene 17 años cuando llega a una nueva escuela. Es un adolescente retraído y peculiar, sobre el que pesa una maldición: necesita absorber la vida de seres humanos para sobrevivir. Esto lo ha condenado a no crear lazos, pero el popular y alegre Dante logra penetrar todas sus barreras y entablan una amistad, y de su mano llega Helena, que dará vuelta por completo su mundo. Dividido entre su instinto de cazador, su convicción de ser un ser oscuro y sin alma y la ilusión de tener una vida normal, comienza con torpeza a abrirse a sus amigos; pero su felicidad se vuelve cenizas cuando alguien lo descubre; alguien que tiene la llave para dejar su vida en ruinas... o liberarlo para siempre de su maldición.

Por momentos inocente y por momentos cruel, Los frutos malditos es una novela que muestra con realismo la intimidad en la vida de los adolescentes con sus dudas, debilidades y miedos, con sus actos llenos de bondad y aquellos que pueden activar la parte más oscura de sus corazones. 


Muchas gracias Nora por tu genial buena onda por hacer posible esta entrevista para el blog 💖